domingo, 13 de marzo de 2011

SAINT GERMAIN - ALMAS GEMELAS, ESPÍRITUS AFINES






La expresión correcta del amor humano se encuentra en el acto de alcanzar el equilibrio y la madurez. Cada uno de ustedes está ligeramente fuera de equilibrio en alguna parte de su energía. Encuentren a su alma gemela para que pueda ayudarlos a equilibrar esa energía y tendrán un gran potencial para una relación profunda y duradera. Básicamente, las relaciones son un espejo. Se ven a ustedes mismos a través de los ojos de los demás y ellos se reflejan en los suyos.


Cuando dos personas se unen y forman una conexión y una persona se mira en los ojos del otro y ve a los dos a través de aquellos ojos, ese es el verdadero reflejo del corazón. En el corazón está la llama Eterna del Amor Inmortal.


Les gusta la persona que ven a través de los ojos del otro, comienzan a ser amigos. Si aman a la persona que ven a través de los ojos del otro; forman una relación amorosa. Imagínenlo como un rayo de luz que da en el blanco desde un ángulo distinto. Hagan que sea algo nuevo y constrúyanlo lo más fuerte que puedan. A continuación, descubran algunos detalles que los ayude a enamorarse, como la manera en que alguien los hace sentir, y hagan todo lo posible por enfocarse y construirlo. Eso es ahora una marca energética que está en el éter, esa marca será la forma alrededor de la cual la energía se congregará naturalmente porque abrirá un espacio para el mejor reflejo posible dentro de una relación y una gran comunicación.


Comprendan que aquello que los enamora y que ven en las otras personas es aquello que tienen en su interior, es su propio reflejo. En cierta forma, ustedes están creando el holograma cuando se enamoran de su propio reflejo.


Busquen su alma gemela primero dentro de cada célula y átomo de su alma y en su corazón y comiencen a desarrollar una relación con ese ser único. Ese ser único es su ser superior, su contraparte divina y vive dentro de ustedes. La relación que tanto anhelan no es otra cosa que el reflejo de su relación con su propio Ser Divino. Cuando comiencen a amarse a sí mismos en cada aspecto de su divinidad, cada aspecto de su experiencia humana, ese Divino Amor por su Ser Superior se convertirá en el regente de su corazones y sus vidas. Entonces, ya no buscarán más fuera de ahí y sabrán que lo han encontrado para siempre. No importará que forma externa tenga, sus corazones se sentirán plenos y satisfechos.


En esa etapa de desarrollo de su vida espiritual, el espejo o el reflejo de ese estado de perfecto amor por su ser no puede hacer otra cosa que manifestarse tangiblemente en sus vidas. Esto es Ley Divina y no falla. Si no lo tienen, es porque aun no han llegado a ese estado de conciencia. Tómenlo en cuenta y ella se manifestará en sus vidas justo en el tiempo divino, y la espera, si es que fuera necesaria, no importaría para ustedes sabiendo que ya se han unido en su corazón con el objeto de su anhelo y su amor. Esa certeza en su corazón les dirá quien es ese complemento divino o alma gemela que han estado buscando y esa perfecta unión se manifestará de una manera u otra. En las dimensiones más altas, los seres han alcanzado la perfección de ese Divino Amor, de lo contrario estarían donde están ustedes ahora. Cuando al fin lo alcancen serán levantados a un mundo superior en esa perfecta unión con ese único ser que los ha eludido por tanto tiempo. Esto puede suceder también en la tercera dimensión de la realidad. Una vez hayan alcanzado este estado de Amor Divino en sus corazones, nada los detendrá, ni aun sus llamas gemelas.


En nombre del Divino Amor, les puedo sugerir que comiencen ahora mismo a buscar a su ser amado dentro su propio ser. Esta es la manera más rápida de unirse a su llama gemela. El o ella literalmente caerán rendidos a sus pies, y no podrán evitarlo.


El camino de nuestra evolución personal y el camino de nuestro rayo gemelo o complemento divino, tienen un mismo fin; la reconexión espiritual de dos almas que tienen la misma esencia, el mismo espíritu y la misma frecuencia vibratoria de energía, aunque estén en diferentes niveles de evolución espiritual.


A través de nuestro corazón, tenemos la libertad de hacer contacto con nuestro Complemento Divino. Primero hay que hacer contacto real con nuestro Maestro Interior, nuestro Cristo Interno, nuestro Ángel Solar.


Siempre se te dijo que Dios había puesto un compañero especial para ti y es cierto en cierta forma, ya que no se trata de una entidad ajena a ti, sino de un reflejo de género opuesto, que a veces escuchamos con la voz interior.


Ella o Él siempre ha estado allí, vida tras vida tuya, esperando que lo reconozcas y que hagas tu parte, que es tu limpieza y purificación personal, que solo puedes hacer tu mismo, para luego identificarse contigo.


Hay muchas cosas importantes en tu vida como tu alma gemela, pero sólo hay una que te trasciende y te libera porque va más allá del efímero yo personal; experimentar la totalidad de tu ser.


Allí encontrarás la luz, la libertad, la abundancia, el amor, la fuerza vital, la paz y te encontrarás a ti mismo, sin ego, sin miedo, con amor porque la esencia de tu ser es amor. Cuando no eres consciente de tu alma, siempre acabas sintiéndote confundido. Es así de simple. Cuando no sabes quién eres, te fabricas mentalmente un yo que sustituye tu hermoso ser divino y te apegas a ese yo orgulloso, testarudo, indomable, temeroso y necesitado. Entonces el ego que ese falso sentido del yo se convierte en tu principal fuerza motivadora.


Cualquiera que sea el sentimiento que esté actuando, ustedes deben ser el poder que domina la acción en sus vidas. Invoquen a la Presencia de toda vida para que silencie todas las cualidades humanas dentro de ustedes y haga salir la ilimitada energía de pureza y perfección de la Presencia; el Poderoso Yo Soy, para que fluya hacia su mundo y armonice todo lo que hay en él. Así al producir la perfección en si mismos, habrán cumplido habrán cumplido con la ley de su vida y toda vida


A través de tu conciencia; todo toma forma temporalmente y percibes tu universo, para experimentarte como piedra o como hoja de hierba, como animal, como persona, como ángel, como elemental, como hermano mayor o como maestro ascendido.


Necesitas tiempo para adquirir nuevas aptitudes, para construir una casa, para especializarte en una disciplina, para prepararte una taza de té. Sin embargo, el tiempo es inútil para la cosa más esencial de la vida, la auto-realización que está más allá del ego; de tu nombre, de tu forma física, de tu historia personal. El único lugar donde puedes encontrarte es en el Ahora.


Cuando miras un árbol, eres consciente del árbol. Cuando tienes un pensamiento o sentimiento, eres consciente de ese pensamiento o sentimiento. Cuando tienes una experiencia placentera o dolorosa eres consciente de esa experiencia.


Estas declaraciones parecen ciertas y evidentes; sin embargo, sutilmente, su propia estructura contiene una ilusión inevitable cuando se usa el lenguaje. Pensamiento y lenguaje crean una aparente dualidad. La verdad es que tú no eres alguien que es consciente del árbol. Tú eres la conciencia en la que esas cosas aparecen.


Dices: «Yo quiero conocerme a mí mismo.» Tú eres el «yo». Tú eres el Conocimiento. Tú eres la conciencia por la que todo es conocido. No hay nada que saber más allá de esto, y sin embargo todo conocimiento surge de ello. El «yo» no puede convertirse en un objeto de conocimiento, de conciencia. De modo que no puedes convertirte en un objeto para ti mismo. Por eso mismo ha surgido la ilusión del ego, porque mentalmente has hecho de ti mismo un objeto. Eso soy yo, dices. Y empiezas a tener una relación contigo mismo, y te cuentas tu historia a ti mismo y a los demás.


Conociéndote como la conciencia en la que ocurre tu existencia, te liberas de la dependencia de los fenómenos, te liberas de la búsqueda del yo en situaciones, lugares y estados. En otras palabras: lo que ocurre o deja de ocurrir ya no es tan importante. Las situaciones pierden su gravedad, su seriedad. Un ánimo juguetón entra en tu vida. Reconoces que este mundo es una danza cósmica, la danza de la forma, ni más ni menos.
Cuando sabes verdaderamente quién eres, vives en una vibrante y permanente sensación de paz, libertad y alegría de vida. Es la alegría de conocerte a ti mismo como la esencia de vida antes de tomar forma. Eso es la alegría de Ser, de ser quien realmente eres.


La conciencia pura es la Vida antes de manifestarse, y esa Vida mira al mundo de la forma a través de «tus» ojos, porque esa conciencia es quien tú eres. Cuando te conoces como Eso, te reconoces en todas las cosas.


El deseo es la necesidad de algo para poder ser tú mismo más plenamente. El miedo de perder algo va unido a una falta de amor, y, por tanto, de sentirte menos de lo que eres. El Ser no puede ser dado ni quitado. El Ser ya está en ti en toda su plenitud, Ahora. Y en ti tú conciencia se hace cada vez consciente de quien realmente eres. Si experimentan limitaciones y barreras es porque no las han abrazado en su interior.
Cuando más cerca ustedes llegan a la cima, más se aproximan los diferentes senderos para llegar a ella. En la cumbre convergen. Entonces perciben miles de caminos y entienden la validez de cada uno en el gozo y la magnificencia de su propio Ser. Cada uno es el sendero hacia la libertad. Algunos son herbosos; algunos arenosos; algunos llanos y otros abruptos, más todos son hermosos porque al llegar a la cima de la montaña, ustedes entienden que es ser libre. Comprenden que ser libre es dar al otro la soberanía y el sustento, la solidez y la estabilidad.


La libertad existe en su propio conocimiento sosegado y divino, no desea encontrarse en otra parte. Entiende y abraza todos los límites llamados senderos y no desea estar sin ellos. No huye de ellos, sino que se regocija. La libertad está compuesta de elementos separados llamados límites.


Permitan con todo su ser que la experiencia llamada vida, experimente libertad en cualquier forma que cobre. Conviértanse en la montaña. Sean soberanos. Vuélvanse indulgentes. Entonces serán libres.


Ahora bien, la libertad no huye de la responsabilidad escondiendo la cabeza en la arena, ni descarta la experiencia de ustedes aquí. Eso no es libertad. La libertad se experimenta sólo en la unión de los aspectos de la Totalidad. Cuando ustedes son libres lo saben todo, lo experimentan todo. Lo abrazan todo. Cuando somos parte de todo, tenemos la libertad para operar en nuestro interior, porque entendemos los aspectos con el fin de poder fundirlos.


La esencia de Dios YO SOY en cada uno de nosotros viene a este plano para entenderse a sí misma a través de la propia separación de su Creador, por eso experimenta emoción cuando vuelve a sumergirse en la totalidad. Hay que saber si uno realmente desea ser libre. Si no sabemos si queremos ser libres, huimos de la libertad e inducimos el miedo a creer que la libertad de alguna forma nos limitaría, encadenaría, ataría, pero la libertad no lo hace, lo hacemos nosotros.


Dios constantemente se refleja de vuelta a nosotros, pero no lo vemos, sin embargo nosotros somos Dios.

 
La negación es miedo y separación. Es un enfoque en lo físico y no en la libertad.


Muchos de ustedes desean estar libres de responsabilidad, y se dicen si no me estuviera ocurriendo esto, podría ser libre. Pero si no tuvieran eso no sabrían lo que es amar incondicionalmente y dejar que otros experimenten como quieran, den a los demás la soberanía para estar confundidos si así lo desean.


Liberemos el dolor de aquellos seres que amamos y nos abandonan porque vamos a necesitar nuestra libertad y fuerza para captar más luz y amarnos más a nosotros mismos.


Todos venimos aquí a contemplar la esencia del alma del otro y a percibir a Dios, a respetar la limitada percepción que tenemos en lo físico y a liberarla en el Todo Lo Que Es.


La libertad es fusión, no es cortar las cadenas, no es romper los lazos sino amarlos


Si no tuviéramos límites, no tendríamos mar ni montañas. No vivimos en la piel del otro, estamos separados y unidos en la Totalidad.


La joya de la vida está encerrada en el corazón. Perciban la realidad como algo que está ahí afuera, en alguna parte, mucho más allá de nuestra comprensión llamada vida, pero si aprecian la vida experimentarán la realidad.


La libertad es experimentar la Conciencia de Cristo en nuestro interior, amando incondicionalmente aquello que somos mientras existimos aquí y permanecemos en esta realidad y en este momento del tiempo, creando la resonancia dentro de nuestro Ser que atrae la esencia idéntica que hay en el interior del cuerpo opuesto de energía del alma (EL RAYO GEMELO) Entonces nuestro espíritu afín se manifestará en lo físico como algo natural y se fundirá en nuestra energía y nosotros en la de él. Y al fusionarse más y más, y beber más y más de la copa del otro, se convertirán en uno y se convertirán en la fuerza y en el amor del otro y mientras esto ocurre, experimentaremos lo que se llama iluminación.

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