martes, 15 de marzo de 2011

LA LEY DE LOS CICLOS SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE SAINT GERMAIN

Está ley señala la existencia de momentos cíclicos: evolutivos, cruciales y naturales en nuestro planeta.  La Rueda Cósmica que permite el envío de ciertos Estí­mulos Espirituales a la Tierra y a sus gentes, completa un ciclo cada catorce mil años. Durante este período de tiempo a cada uno de los Siete Rayos se les da la oportunidad de actuar sobre la Tierra y dar el alimento y el amor de su particular cualidad a la vida en evolución sobre ella para que pueda desenvolver la naturaleza espiritual de cada una de las partes que lo componen.
El Ciclo Cósmico está dividido en Ciclos Menores de dos mil años cada uno. Cada uno de estos Ciclos menores se encuentra bajo la tutela de un Gran Ser, dedicado a una cuali­dad en particular de la Cabeza de Dios que es necesaria para la evolución de la vida terrenal durante ese período. A estos Seres se les llama Chohán de los Rayos. La palabra Chohán significa Señor y Rayo significa el color y la actividad de las esferas que componen el Aura de Dios.


Los primeros dos mil años que componen el primer ciclo menor está bajo la dirección del Chohán del Primer Rayo (Azul) que representa al Padre, o sea, la Primera Persona de la Trinidad. Este Ser establece los patrones para la Evolución Religiosa, Gubernamental e Individual de aquellas almas que toman incorporación en ese ciclo. El encarna el Deseo del Padre. El segundo ciclo de dos mil años está bajo la dirección del Chohan del Segundo Rayo (oro), representativo de la Segunda Persona de la Trinidad. El Hijo. Su Oficio está dedicado al desarrollo de las cualidades y preceptos que han sido estableci­dos por el Deseo del Padre bajo el Primer Rayo. Los últimos diez mil años del Ciclo Cósmico están bajo la dirección del Ser llamado el Mahá Chohán, el cual repre­senta a la Tercera Persona de la Santa Trinidad, o sea, al Espíritu Santo en la Tierra. Su Oficio es tan diversificado en su naturaleza debido a que El es responsable de la Voluntad del Padre y de que toda expresión de vida en el planeta sea ésta. Debido a la complejidad de las labores a realizar. El ha decidi­do en sub-dividir este ciclo diez mil anos en cinco ciclos de dos mil años cada uno y de esta manera completar el Ciclo de catorce mil años.


A la Cabeza de cada uno de estos ciclos menores, el Mahá Cbohán ha designado un Gran Ser el cual es representativo del Rayo y de la Esfera en el cual El está en ese período activo y el cual está particularmente dedicado al desarrollo de las cualida­des y a la naturaleza de las corrientes vitales en evolución durante el mencionado período. El Mahá Chohán ocupa el puesto de Director Consejero para todos los Siete Chohanes activos en el Ciclo Cósmico.


La Rueda Cósmica ha girado ahora hasta un punto donde el último de los cinco Sub-Rayos del Mahá Chohán está enfatizando su emanación. En este Ciclo final se espera que cada corriente vital en el planeta se esfuerzo en llevar a cabo el Plan para el cual ella fue creada.


El propósito de la creación y el sostenimiento de nuestro planeta es el de permitir a cada corriente vital evolucionando en el, la oportunidad de desenvolver su naturaleza espiritual y convertirse en un Maestro de vibración de energía a través del control consciente y el uso de su facultad creativa. Para poder convertirse en un Maestro de la Presencia, la Naturaleza Tripartita en el hombre tiene que ser nutrida y desarrollada. Para este propósito fue el Ciclo Cósmico instituido y sustancia­do hasta el presente.


Al abrirse cada ciclo menor, un Nuevo Método de incor­porar la energía de las personas es presentado a las corrientes vitales encarnadas: Esto es hecho a través de la asistencia de un representante del Chohán que es la cabeza de Rayo en Activi­dad. Este representante es siempre un ser no ascendido, el cual ha estado asociado con el Chohán durante pasadas encarnaciones, para que sus cuerpos internos estén bien rela­cionados con el Rayo y el Servicio del Chohán. Desafortuna­damente, algunas veces pasa que cuando el Rayo particular del Chohán está en acción sobre la Tierra, mucha de la naturaleza humana del representante no ascendido está ligada a su inter­pretación de la Ley. Sin embargo, a medida que la conciencia de las personas despierta al requerimiento de la hora en que se encuentra y sus facultades discriminatorias se aguzan y ellas pueden detectar estas discrepancias, van adelante sin ninguna desviación del Camino trazado por el Maestro.


La Ley Cósmica, en su misericordia, permite lo que es llamado "Encarnación Avatárica" para que tome lugar el comienzo de cada uno de los sub-ciclos del Señor Mahá Chohán. Se entiende que un Avatar es un Ser que, al igual que el Maes­tro Jesús, ha eliminado su Karma antes de su Encarnación y es por consiguiente un canal puro mediante el cual las más finas esencias del Rayo son incorporadas a la actividad de una nueva Religión que pueda surgir. Antes de su llegada y después de la misma, el trabajo es dejado en las manos de unas buenas corrientes vitales, que insisten en explicar la Ley como sus con­ciencias la ven. Estamos precisamente en esa etapa de "antes" y mientras la avanzada del Séptimo Rayo ha hecho una magní­fica labor, ella no ha tocado ni siquiera la periferia de la Verdad concerniente al poder de invocar, usar y diseminar las Corrien­tes Espirituales que son el Regalo del Séptimo Rayo para el levantamiento de la Raza.


Debido a que el Séptimo Rayo viene al final del Ciclo de catorce mil años, se podrá notar inmediatamente que El, repre­senta la forma de atraer todas las riquezas y desenvolvimiento de los Rayos que lo precedieron y el desarrollo de la más alta manifestación de toda actividad constructiva que es sustancia­da por la Vida. La Actividad del Séptimo Rayo ha sido descrita como "Orden de Servicio". El debe desarrollar la capacidad dentro de las corrientes vitales para que conscientemente atraigan, enfoquen, moldeen y proyecten la energía que se convierte en el Control Maestro de todas las circunstancias y formas.


El desarrollo de la Adoración Ceremonial mediante la cual los individuos puedan en forma colectiva o individual ser educados en los métodos de invocar y dirigir las energías espi­rituales es una de las actividades más bellas de este Rayo.


A través de esos Ceremoniales y Rituales evolucionados, toda la energía mediante la cual varios Chohanes se han esfor­zado para enriquecer la conciencia y la experiencia humana, será transmutada, sublimada y purificada, para que el regalo más grande de cada Rayo pueda derramarse a través de los individuos que son las puertas abiertas naturales. Por lo tanto, nosotros estamos abriendo la puerta de la conciencia de la raza a la perfección que nos llega de las Siete Esferas en las cuales la Presencia de Dios mora.


Como las Huestes Angelicales y Dévicas, al igual que el Reino Elemental, laboran con la energía primaria y no están muy pendientes de la forma, y debido a que la humanidad trata principalmente con el mundo de la forma, es necesario que la conciencia de los Angeles, de los Hombres y de los Ele­mentales, sea unida en forma consciente y se mezcle en un esfuerzo cooperativo para efectuar una Perfecta Edad de Liber­tad. Esta es otra de las facetas de la importancia de establecer los Rituales que formarán la adoración de las masas en el futuro.
En estos momentos, solo aquellos que han compartido la Visión de la Total Liberación que el Séptimo Rayo trae a la Tierra, han podido incorporar sus energías voluntarias en el esfuerzo de poner en movimiento esta Nueva Era. Al poder nosotros diseñar y ejecutar el Patrón Divino de la Adoración Ceremonial, la masa de la humanidad será atraída hacia una participación activa al igual que el insecto es atraído a la luz.


Quisiera tocar superficialmente los métodos que pueden aplicarse para la invocación de estas sutiles energías, para que los amigos que han respondido a mi llamado puedan poner en movimiento la fuerza de su propia Luz y elaboren sobre ella mediante el estímulo de su propia inspiración interna.


Los Grandes Acontecimientos Cósmicos también se mue­ven en ciclos o círculos y el Gran Ciclo de catorce mil años que gobierna la Dispensación de los Siete Rayos, tiene que llegar a su fin uniendo o enlazando el Primer Rayo con el Séptimo.


Esto es por lo que el Gran Chohán del Primer Rayo, el Maestro Morya, y Yo, como Chohán del Séptimo Rayo, con nuestros respectivos Chelas, estamos tan unidos al presente en interés, propósito y esfuerzo.


Esto no quiere decir que los otros Cinco Chohanes y sus Chelas no están vitalmente interesados en la gloriosa actividad que está surgiendo en estos instantes, la cual es representativa.


de este Rayo y que serán mucho más magníficas al compene­tramos más y más en la acción del Nuevo Día. Se podría decir que la Dispensación del Séptimo Rayo es la Cosecha Cósmica, porque es realmente la unificación o la recolecta de los mejores esfuerzos de todos los Rayos desde la iniciación del Ciclo Cós­mico. Puede ser también como el acto final de una gran Opera Cósmica donde todos los esfuerzos de los músicos y artistas son presentados en una gloriosa sinfonía final. Cada individuo que tome cuerpo dentro de este Gran Ciclo tiene una parte integral y activa en las actividades del Séptimo Rayo y, sea éste ascendido o no ascendido, compartirá su Gloria.


Bajo los auspicios de este Rayo, una oportunidad se presenta mediante la cual cada miembro de la raza es invitado a dar una mano" a esta Gran Rueda Cósmica y de esta manera aligerar la llegada de ese día en el cual el esfuerzo hecho se manifieste en forma triunfante.


Durante los próximos dos mil años la tierra pasará por un período de actividad sin precedente a través de todos los cana­les de esfuerzos físicos y espirituales. Todos los individuos ten­drán dentro de su alcance la oportunidad de recibir la Luz de la Nueva Enseñanza y obtener la Maestría y por consiguiente cosechar los frutos de sus esfuerzos a través de muchos siglos de servicio bajo cada uno de los Rayos anteriores. Cada indi­viduo que pertenezca al Planeta, sin importar al Rayo al cual pertenece, que no obtuvo su liberación hasta ahora, le será dada la oportunidad de reencarnar durante este ciclo del Sépti­mo Rayo y será educado a través de las verdaderas líneas espi­rituales y a través de su conocimiento del Sagrado Fuego podrá consumir "todo lo sembrado por su enemigo" (su ser inferior) y al mismo tiempo ofrecer una cosecha fructífera a su Señor.


Se podrá ver claramente que todos los Siete Chohanes están muy interesados en la cosecha de todos los individuos bajó su cuidado y que todos los Grandes Seres y Poderes de Luz que estén involucrados en alguna forma con la evolución del planeta están uniendo sus Fuerzas bajo la Gran Hermandad Blanca en un Gran Esfuerzo por liberar la Tierra y a sus mora­dores de las tinieblas que tratan de envolverlos. Nosotros sola­mente esperamos la respuesta del hombre a nuestro llamado.


El cierre de este Gran Anillo Cósmico será el inicio de una Edad Dorada donde Dioses, Angeles y Hombres caminarán unidos en paz y armonía y la Tierra tomará su correspondiente lugar entre las triunfantes Estrellas en el Firmamento de Dios>>.


Verdaderamente no está lejano el día del cumplimiento de la profecía: "Ojos no han visto, ni oídos escuchado, tampoco han penetrado en el corazón del hombre las cosas que Dios ha preparado para aquellos que Lo aman".


En cada ciclo de dos mil años una Religión es evoluciona­da por las Inteligencias que representan la Cabeza Divina por ese período. Esta religión está basada en las tendencias natura­les de las corrientes de vida que serán el punto focal para el establecimiento y mantenimiento de la cultura espiritual de esa Era. Esta adoración religiosa está también basada en las emana­ciones beneficiosas específicas, que el Chohán del Rayo desea liberar a través de las inteligencias vivas, en evolución, durante ese período.


Al entrar en el ciclo de dos mil años del Séptimo Rayo, estamos comenzando a poner en movimiento el tipo de adora­ción religiosa que se convertirá en la actividad predominante de las masas en el futuro. Esta adoración incluirá todas las mejores expresiones de las religiones anteriores, al igual que ese fresco y nuevo ímpetu de las directrices del Chohán de la Nueva Era se moverá para su desarrollo

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