martes, 29 de marzo de 2011

LA LEY DEL DHARMA POR EL SEÑOR GAUTAMA

EL DHARMA: Es nuestra verdadera vocación y nos da una motivación para que la vida valga la pena. Es el deber que cada persona tiene a ajustarse a su propia naturaleza para que esta ley pueda manifestarse y cumplamos con nuestro proyecto o plan de vida, y así estamos ayudando a los demás porque el planeta se beneficia cuando cada individuo conecta con el acorde único que él a de tocar en esta vida.

Nada debe de tener preferencia sobre el dharma, nuestra libertad espiritual y la conservación del cargo espiritual que debemos de cumplir para Dios. Este cargo es como una lámpara provista de una cierta potencia en vatios que nos ilumina. Dios cuenta con cada uno de nosotros para que se cumpla su obra y se mantenga en equilibrio el planeta. La potencia en vatios de nuestra luz nunca debe bajar y esto lo logramos evolucionando espiritualmente. ESTE ES UN DESAFIO CON EL QUE NOS HEMOS COMPROMETIDO ANTES DE NACER. Debemos tener el logro y la discriminación necesarios para comprender lo que este cargo espiritual significa y lo que no significa, para no perder nuestro anclaje espiritual y sucumbir a las manipulaciones sociales que nos hacen perder la luz que enciende nuestro camino y nos hace energéticamente abundantes. Somos procesadores de luz.


Cada persona tiene una habilidad o talento único para dar a los demás que le produce éxtasis, rejuvenecimiento y la exaltación de su propio espíritu.


Según la Ley del dar, el universo funciona en un intercambio dinámico de dar y recibir. Cuando damos y recibimos, mantenemos este flujo en nuestras vidas. Dios no nos juzga por nuestra fama o fortuna y sino por nuestro cumplimiento a la Ley. Esta Ley nos permite desarrollar nuestro potencial creativo y nuestra plenitud.


Tal como recomienda la primera inscripción del templo de Delfos, “Conócete a ti mismo”, lo que hizo Gautama Siddartha fue observar con atención y ecuanimidad total la conciencia humana a través de su propia conciencia. Es decir, se observó a sí mismo hasta llegar a conocerse. A partir de dicha observación desarrolló un modelo que se basa en la sucesión de cuatro funciones: 1) conciencia: la parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas. 2) percepción: la parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido y lo clasifica. 3) sensación: la parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable. 4) reacción: la parte que reacciona con aversión o placer.


Sabremos que estamos cumpliendo con nuestro dharma, si lo que hacemos en la vida nos produce paz y satisfacción. Los propósitos de esta ley son: descubrir nuestro verdadero ser, desarrollar nuestro talento único, servir a la humanidad con nuestro cargo espiritual y evitar el sufrimiento con un trabajo que no corresponde a la verdadera naturaleza de la personas.


Así como cada persona tiene una forma única de conocer desarrollar sus talentos, también tiene una forma única de sufrir en relación a determinadas circunstancias hostiles.


ALGUNAS CAUSAS DE SUFRIMIENTO: La Ignorancia y quedarse atrapado en el pasado. La memoria de todos los recuerdos que ha producido una mente se encuentra acumulada en el cuerpo etéreo y esta acumulación va generando reacciones cada vez más marcadas, que obstaculizan la percepción, utiliza el acervo de experiencias pasadas para evaluar y clasificar cualquier fenómeno nuevo. Las reacciones pasadas se convierten en puntos de referencia con los que tratamos de comprender una experiencia nueva que juzgamos y clasificamos de acuerdo a nuestros recuerdos pasados, ignorando así las posibilidades reales que lo nuevo puede ofrecernos.



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