viernes, 4 de marzo de 2011

LA VIDA ES UNA ESCUELA.


Para cada criatura de este planeta, la vida es una escuela. Algunos vienen a aprender y otros a enseñar. Las lecciones no son fáciles; porque al mismo tiempo que aprendemos de la verdad, a tener una conciencia mayor, tenemos que luchar para sobrevivir y amar para protegernos de un mundo hostil y violento, ya sea en el plano físico de la Tierra o en el plano astral mientras dormimos. Sólo la energía del amor que está en nuestro corazón nos brinda el coraje y la valentía de seguir adelante, a pesar de tantas dificultades y limitaciones.


Como seres humanos que somos y que hemos alcanzado la individualización, traemos en nuestra alma la herida de la separación del alma grupal a la que pertenecíamos cuando éramos animales. Esta herida y otras que han fraccionado nuestra alma; deben ser sanadas por nuestro Yo Superior; a fin de poder pasar a nuestro siguiente estado evolutivo; el de Humanos Ascendidos donde ya no seremos un alma sino un espíritu de luz y para lograrlo Lord Kuthumi nos aconseja estar en contacto con la naturaleza el mayor tiempo posible, ya que está es la vía más accesible para estar con Dios.


Nos damos cuenta que un verdadero sanador cura al alma antes que al cuerpo físico porque sabe que es en el cuerpo etérico donde empieza la enfermedad. Los seres humanos tenemos una capacidad curativa que debemos desarrollar y para lograrlo, necesitamos poner en práctica una dieta depurativa con alimentos crudos o cocinados al vapor que nuestro cuerpo pueda asimilar, estoy hablando de comida que no ha sido procesada y no ensucia el organismo, porque cuando nuestro último cuerpo de luz, ingiere más toxinas de las que puede eleminar, se enferma.
El problema comienza cuando los alimentos que ingerimos no están adaptados a nuestra fisiología. Entonces la digestión de la comida es insuficiente, la flora se desequilibra, se genera putrefacción, inflamación y bolo alimenticio lento. Esta combinación de factores genera un peligroso incremento de la permeabilidad intestinal, lo cual permite que gran cantidad de macromoléculas alimentarias y bacterianas, atraviesen fácilmente la delgada mucosa intestinal. De ese modo, un gran volumen de sustancias inconvenientes pasa rápidamente al flujo sanguíneo, generándose graves enfermedades crónicas.




Los Trabajadores de la Luz, suelen elegir familias difíciles y conflictivas. Cuando son adultos y se dan cuenta que sus familias no han evolucionado espiritualmente como ellos hubieran querido, sienten que todas las dificultades por ellos padecidas, por pertenecer a un núcleo familiar en donde no encajaban, fueron inútiles. Sin embargo, no es así. El Maestro más dedicado y grande que hemos tenido en este planeta ha sido Jhasua. EL nos explica que los Trabajadores de la Luz dejan una huella de luz para que sus familias pueda seguir el progreso espiritual. Jesús el Cristo nos pide que en estos tiempos tan difíciles evitemos los conflictos y las emociones negativas, pues nos alejan de él.


Llega un momento en la vida, en el que tenemos que seguir nuestro propio camino, perdonar para avanzar, no seguir inmersos en los karmas ajenos y cortar ciertos vínculos y relaciones que nos hacen sufrir, y así despedirnos con amor incondicional de algunas personas en nuestro interior, cortar los cordones espirituales que nos unen a personas de nuestro pasado o de nuestro presente que nos impiden mantener nuestra vibración espiritual elevada y sanar nuestro cuerpo emocional. También hay que remover los implantes de los karmas colectivos que nos han dejado malos hábitos o experiencias negativas en nuestras vidas.


Como seres de luz multidimensionales, tenemos diferentes estados de conciencia. Por lo tanto, si queremos evolucionar, es imprescindible aprender a usar las leyes espirituales, así como las herramientas que traemos con nosotros antes de nacer para que podamos superar obstáculos y aportar nuestra propia contribución al Plan Divino con maestría.


Una escuela se convertiría en un caos, si no hubiera normas. Cuando nosotros comprendemos y seguimos las Leyes Espirituales en nuestras vidas, estamos trayendo el Cielo a la Tierra.


Por mucho tiempo, las relaciones se han basado en la necesidad y el deseo de control, el éxito se ha medido por las ganancias y posesiones materiales. Las emociones predominantes han sido la rabia, el dolor, los deseos egoístas y el miedo, porque las personas se han concentrado en las sensaciones físicas y sexuales, en la superioridad, la indiferencia y la lucha de poder. La Era de Acuario es el momento de cambiar hacia el nuevo paradigma del Amor para lograr la unidad, la cooperación y la armonía. Tenemos que acabar con el viejo paradigma del ego, la lujuria, la violencia, el abandono espiritual y la miseria en nuestro mundo, para que todos tengan las mismas oportunidades de evolución en la escuela de la vida.


Los Trabajadores de la Luz de alguna manera, estuvimos involucrados en la creación de este planeta y nos sentimos responsables porque en la Tierra se cumpla el Plan de Dios. La conciencia de masas está cambiando hacia una conciencia más espiritual y ya no nos sentimos satisfechas con lo preestablecido. Queremos un modo de vida más humano. Para conseguirlo nos piden que aprendamos, que amemos, que seamos fuertes y voluntariosos, que trabajemos en equipo y que juguemos limpio. Como humanos que vamos a ser ascendidos, nosotros estamos preparándonos para ser promocionados a la universidad de la vida. Como planeta, nos encontramos en el proceso de trasladarnos a la quinta dimensión, una dimensión más elevada. Los antiguos errores y los temas pendientes están saliendo a la superficie para que podamos soltarlos, dejando espacio para lo nuevo. Nos encontramos con una página en blanco para cada uno de nosotros, donde debemos escribir nuestros propósitos y deseos, para convertirnos en la persona que realmente queremos ser. Para que nos llegue la verdadera prosperidad y el auténtico bienestar, debemos tener sensación de abundancia, sentir que tenemos derecho a una vida abundante de salud, de amor, de riqueza, de sabiduría y de paz, porque somos hijos de un Padre y una Madre que nos aman y puden darnos de todo en abundancia si así lo queremos y lo decretamos con determinación.


Actualmente, gracias a las enseñanzas de Saint Germain y la LLama Violeta que Él nos ha traído, nosotros podemos mantener constante y elevada nuestra vibración espiritual, y transmutar el karma siempre y cuando no sigamos creando aflicción. Cuando seguimos las leyes espirituales, de alguna manera estamos dejando de un lado nuestro libre albedrío porque nos estamos sometiendo a nuestra voluntad divina. Entonces sentimos la necesidad de estar más tiempo cada día en contacto con La Divina Presencia.


De la escuela de la vida, recibimos la iluminación, para llevar a cabo nuestro plan personal que es uno de esos deseo intensos de realizar algo en particular que llevamos con nosotros desde siempre. Otro de estos deseos latentes que los trabajadores de la luz llevamos dentro, es el de encontrar a nuestros compañeros de alma, almas gemelas y rayo gemelo en esta vida porque con esta clase de personas crecemos espiritualmente, experimentamos un sentimiento de unidad y vivimos en el amor más puro, la amistad y la confianza.


Nos estamos convirtiendo en maestros ascendidos, siguiendo nuestra propia guía interna y porque no permitimos que nada ni nadie nos desvíe del sendero que nos lleva de regreso a Dios. Nuestra mayor alegría es dar lo mejor de nosotros a la humanidad y al Universo. La Tierra es un plano donde existe el libre albedrío. Podemos optar por seguir o no los principios espirituales o principios divinos. No obstante, recogemos los frutos de la cosecha si lo hacemos y cargamos con el vacío espiritual si no lo hacemos.


La gente suele preguntarse hasta qué punto tenemos libre albedrío y cuántas son las experiencias dolorosas que resultan inevitables. Tu Yo superior toma ciertas decisiones antes de que llegues a la Tierra. Tu alma toma esas decisiones basándose en las experiencias que necesitas para tu evolución.. Pero dispones de tu libre albedrío por lo que se refiere a cómo afrontar cada una de esas circunstancias y puedes tomar decisiones sobre otras cosas de tu vida. A medida que sigues las leyes espirituales, se te va revelando cuál es tu misión aquí. Cuando tienes una visión de lo que has decidido lograr durante tu viaje por la Tierra, tu lucidez te permite cumplir tu plan divino.


Nos estamos preparando para el año 2012, momento en que habrá un despertar masivo de la conciencia humana. Tendrá lugar un salto cuántico. Una vez cada diez millones de años hay un momento de silencio total en el Universo. En ese momento tienen lugar grandes cambios que están más allá de nuestra comprensión. El calendario de la civilización maya termina en el año 2012 porque no supieron ver qué es lo que ocurriría después del gran despertar. El año 2012 señala el fin de la vida tal como la conocemos. En toda la historia del planeta jamás ha existido una oportunidad como ésta para el crecimiento espiritual. Tu tarea es prepararte y estar a punto para dar el gran salto. Deja de vagar por el laberinto de la vida, lleno de confusión y temor. Es hora de caminar con la fe de que no estamos solos, la confianza de que lo estamos haciendo bien, y un propósito firme de alcanzar nuestra ascensión en la nueva Tierra y su horizonte de mayor luz, permitiendo que el amor vaya aclarándolo todo.
Namaste

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