viernes, 29 de abril de 2011

.MI APRENDIZAJE SOBRE EL ALMA CON EL MAESTRO TIBETANO.

Detrás de la forma externa de un ser humano... está el alma, responsable de su creación, sostenimiento y utilización. Detrás de toda actividad para el progreso de la evolución humana, como también de otros procesos evolutivos, se encuentra la Jerarquía. Ambos representan centros de energía; trabajan en forma creadora de acuerdo a la Ley pasan de la actividad subjetiva a la manifestación objetiva, y responden (en la gran serie de vidas graduadas) a la vitalización y estímulo de los centros más elevados de energía. El alma es, un vórtice de fuerza o doce energías unidas por la voluntad de la entidad espiritual (la mónada en su propio plano).. El alma una vez alcanzada la etapa humana es algo más, es una entidad espiritual, un ser síquico consciente, un hijo de Dios que posee vida, cualidad y apariencia, la peculiar manifestación en tiempo y espacio.
El alma forma parte de todos los átomos que componen la apariencia tangible.


El alma personal o la suma total sutil y coherente que llamamos Personalidad, compuesta de los cuerpos sutiles: etérico o vital, astral o emocional y el aparato mental inferior. La humanidad comparte estos tres vehículos con el reino animal en lo que concierne a la vitalidad, la sensibilidad y lamente potencial; con el reino vegetal en lo que concierne a la vitalidad y a la sensibilidad, y con el reino mineral en lo que concierne a la vitalidad y a la sensibilidad potencial.


El alma es también el ser espiritual, ola unión de la vida y la cualidad. se la observa y considera espiritualmente. Cuando se la estudia desde el punto de vista de la forma no se percibe nada más que diferenciación y separación. Cuando se la estudia desde el aspecto conciencia o sensibilidad, emerge la unidad. Cuando se alcanza la etapa humana y la autopercepción y se fusiona con la sensibilidad de las formas y con la minúscula conciencia del átomo, comienza tenuemente a surgir en la mente del pensador la idea de una posible unidad subjetiva. Cuando se alcanza la etapa del discipulado, el hombre empieza a considerarse como parte sensible de un todo sensible, y lentamente reacciona al propósito e intención de este todo,  pero la comprensión de la autopercepción individual persiste y enriquece la contribución individual, que ahora se ofrece inteligente y voluntariamente, de modo que la forma no sólo constituye un aspecto de la totalidad sino que la consciente entidad pensante conoce la realidad de la unidad de la conciencia y de la síntesis de la vida. Tres factores debemos tener en cuenta:

1. La síntesis de la vida espíritu.


2. La unidad de la conciencia alma.


3. La integración de las formas cuerpo.

La naturaleza del hombre reacciona conscientemente a la naturaleza de la Deidad. La vestidura externa del alma (física, vital y síquica) es parte de la vestidura externa de Dios.El alma del hombre autoconsciente se halla en armonía con el alma de todas las cosas. Es parte integrante del alma universal, y debido a eso puede llegar a percibir el propósito consciente de la Deidad, colaborar inteligentemente con la voluntad de Dios y trabajar con el Plan de la Evolución. Es espíritu del hombre es uno con la vida de Dios, y está dentro de él, profundamente arraigado en su alma, así como el alma está arraigada en su cuerpo.El espíritu, en algún tiempo lejano, lo pondrá en armonía con ese aspecto de Dios que es trascendente, y así cada Hijo de Dios hallará oportunamente su camino hacia ese centro - absorbido y abstraído - donde mora Dios, más allá de los confines del sistema solar. El hombre sabrá muy pronto que el alma es un Ser, un Ser responsable de todo lo que aparece en el plano fenoménico.


Reconocimiento del Alma


1. El primer pas es establecer la supervivencia, aunque esto no probará necesariamente la inmortalidad. Sin embargo, puede considerarse como un paso dado en la correcta dirección. Se está comprobando constantemente que algo sobrevive al proceso de la muerte y persiste después de la desintegración del cuerpo físico.



2. La ciencia no le da el lugar que le corresponde a la fuerza eléctrica del alma, la cual aumenta constantemente su potencia. Unos pocos científicos, entre los más avanzados, comienzan a hacerlo. 


Definición del Alma


1. El alma, macrocósmica y microcósmica, universal y humana, es esa entidad que viene a la existencia cuando los aspectos espíritu y materia se relacionan mutuamente. Por lo tanto:
a. El alma no es ni espíritu ni materia, sino que relaciona a ambos.


b. El alma constituye el principio medio, el vínculo entre Dios y Su forma.


c. El alma es, por consiguiente, otro nombre para el principio crístico, ya sea en la naturaleza o en el hombre.


2. El alma es la fuerza atractiva del universo creado y (cuando actúa) mantiene todas las formas unidas de tal modo que, a través de ellas, la vida de Dios puede manifestarse o expresarse. En consecuencia:


a. El alma es el aspecto constructor de formas y el factor atractivo de todas las formas del universo, del planeta, de los reinos de la naturaleza y del hombre (que reúne en sí todos los aspectos); trae la forma a la existencia; le permite desarrollarse y crecer a fin de albergar más adecuadamente la vida inmanente; impele adelante a todas las criaturas de Dios en el sendero de la evolución, a través de un reino tras otro, hacia una meta final y una gloriosa consumación.


b. El alma es la fuerza de la evolución misma y esto estaba presente en la mente de San Pablo cuando habló de “Cristo en vosotros, esperanza es de gloria”.

3. El alma se manifiesta de diferentes maneras en los variados reinos de la naturaleza,  llevando su propia vida instintiva y trabajando en conjunto hacia algo más elevado y mejor. Por lo tanto, el alma:


a. Proporciona las marcadas características y las diversas manifestaciones de la forma.


b. Actúa sobre la materia, obligándola a asumir ciertos contornos, a responder a ciertas vibraciones y a construir esas formas fenoménicas específicas que en el mundo del plano físico reconocemos como mineral, vegetal, animal y humano; y para el iniciado también existen otras formas.


4. Las cualidades, vibraciones, colores y características de todos los reinos de la naturaleza, son cualidades del alma, como lo son los poderes latentes en determinada forma, que tratan de expresarse y demostrar potencialidad. Al terminar el período evolutivo, todas éstas revelarán la naturaleza de la vida divina y del alma del mundo, esa super alma que está revelando el carácter de Dios. Por lo tanto:


a. El alma, mediante estas cualidades y características, se manifiesta como consciente respuesta a la materia, pues las cualidades se producen por medio de la interacción de los pares de opuestos, espíritu y materia, y su mutuo efecto. Esta es la base de la conciencia.


b. El alma es el factor consciente en todas las formas, la fuente de esa percepción que registran todas las formas en todos los reinos de la naturaleza.


c. Se puede definir al alma como ese aspecto significativo en cada forma (creado por la unión de espíritu y materia) que siente, registra percepción, atrae y repele, responde o no, y mantiene a todas las formas en una constante actividad vibratoria.


d. El alma es el ente perceptor, producido por la unión Padre-Espíritu y Madre-Materia. Es lo que en el mundo vegetal, por ejemplo, responde a los rayos solares y provoca la apertura del capullo; en el reino animal permite al animal amar a su amo, cazar su presa y llevar su vida instintiva, y hace consciente al hombre de su medio ambiente y de su grupo, permitiéndole vivir su vida en los tres mundos de su evolución normal como espectador, perceptor y actor. Eventualmente lo capacita, en su oportunidad, para descubrir que su alma es dual, y una parte de sí mismo responde al alma animal y la otra reconoce a su alma divina. Sin embargo, en la actualidad, muchos no funcionan plenamente como puramente animales ni estrictamente divinos, pero pueden ser considerados como que son almas humanas.


El alma, por lo tanto, podría considerársela como sensibilidad y percepción, de lo que está detrás de la forma de un planeta y de un sistema solar, los cuales constituyen la suma total de la formas, orgánicas o inorgánicas, según las diferencia el materialista. El alma, aunque constituye una gran totalidad, está sin embargo limitada en su expresión por la naturaleza y la cualidad de la forma en que reside y, en consecuencia, hay formas que responden y expresan altamente al alma y otras que - debido a su densidad y a la cualidad de los átomos que las componen - son incapaces de reconocer los aspectos superiores del alma o expresar algo más que su vibración, tono o color inferiores.


2. ¿Qué es el alma? ¿Cuál es su naturaleza?


El alma puede denominarse Hijo del Padre y de la Madre - Espíritu-Materia-, por lo tanto es la personificación de la vida de Dios, y encarna con el fin de revelar la cualidad de la naturaleza de Dios, el amor esencial. Esta vida al tomar forma nutre la cualidad del amor que existe dentro de todas las formas y, finalmente, revela el propósito de toda la creación.


El alma puede ser considerada como el principio inteligente, inteligencia cuyas características son la mente y la percepción mental, que a su vez se demuestran como el poder de analizar, discernir, separar, distinguir, elegir o rechazar, y todas las implicaciones que estos términos significan.


El alma es por lo tanto el Hijo de Dios, el producto de la unión entre espíritu y materia, la expresión de la mente de Dios, porque mente e intelecto son términos que expresan el principio cósmico de amor inteligente, amor que produce la apariencia a través de la mente y es el constructor de las formas separadas o apariencias. El alma mediante la cualidad de amor produce también la fusión de apariencia y cualidad, percepción y forma.

El alma es  una entidad de luz coloreada por una vibración especial de rayo, un centro de energía vibratoria que se halla dentro de la apariencia o forma, durante toda su vida de rayo. Es una vida entre los siete grupos de millones de vidas que en su totalidad constituyen la Vida Una. Debido a su naturaleza, el alma percibe o es consciente en tres direcciones: consciente de Dios, del grupo y de sí misma. Este aspecto de ser consciente de sí misma llega a fructificar en un ser humano; el aspecto conciencia grupal retiene el estado humano de conciencia, pero agrega a éste la percepción de su vida dentro del rayo en que va desarrollándose progresivamente; entonces su percepción es consciente del amor, de la cualidad y del espíritu que existe en sus relaciones; sólo es potencialmente consciente de Dios, y en ese desarrollo el alma encuentra su propio progreso en forma ascendente y externa, después que ha perfeccionado su aspecto de ser consciente de sí misma y ha reconocido su percepción grupal.

El alma es el principio sensible que subsiste en toda manifestación externa, compenetra todas las formas y constituye la conciencia de Dios Mismo. Cuando el alma, sumergida en la sustancia, es simplemente sensibilidad, agrega, mediante su interacción evolutiva, la cualidad y la capacidad de reaccionar a la vibración y al medio ambiente. Así se expresa el alma en los reinos subhumanos de la naturaleza.


Cuando el alma, expresión de sensibilidad y cualidad, agrega a éstas la capacidad de percibir al yo en forma desapegada, aparece esa entidad autoidentificada que llamamos un ser humano. Cuando el alma agrega a la sensibilidad, a la cualidad y a la autopercepción y a la conciencia grupal, tenemos entonces la identificación con el grupo de un rayo y aparece el discípulo, el iniciado y el maestro.Cuando el alma agrega a la sensibilidad, a la cualidad, a la autopercepción y a la conciencia grupal, la conciencia del propósito denominado el Plan, tenemos entonces ese estado de ser y conocimiento que caracteriza a todos los que están en el Sendero de Iniciación, incluyendo a esas Vidas graduadas desde el discípulo más avanzado hasta el Logos planetario mismo.


 El Cristo Interno


Cuando la humanidad esté segura de su divinidad e inmortalidad y haya adquirido conocimiento sobre la naturaleza del alma y el reino en el cual funciona el alma, su actitud hacia la vida y los asuntos cotidianos sufrirán tal transformación que veremos surgir en verdad un nuevo cielo y una nueva tierra. Una vez que esta entidad central, dentro de cada forma humana, sea reconocida y se conozca por lo que esencialmente es, y su divina persistencia sea establecida, entonces, lógicamente, veremos el comienzo del reinado de la Ley divina en la Tierra, ley impuesta sin fricciones ni rebeldías.

En El Nuevo Testamento se dice que debemos procurar que la mente en Cristo se manifieste también en nosotros. Trabajamos para perfeccionar el reino del Cristo en la Tierra y aspiramos a desarrollar la conciencia crística y establecer el reino o la Ley crística, el amor. En la era acuariana esto fructificará y veremos el establecimiento de la hermandad en la Tierra. La regla crística consiste en dominar las fundamentales leyes espirituales. La mente crística es una frase que trasmite el concepto del reinado del divino amor inteligente que estimula el reinado del alma dentro de todas las formas y trae el reinado del espíritu. Las mentes o cuerpos mentales, son parte de la mente del Cristo, el Cristo Cósmico, de Quien el Cristo histórico es el representante designado en nuestro planeta. Cuando los hombres hayan desarrollado por la meditación y el servicio, la percepción de sus propias mentes controladas e iluminadas, hallarán que han entrado en la conciencia del verdadero ser y en un estado de conocimiento por el cual comprobarán, fuera de toda duda y controversia, la realidad de la existencia del alma.


Nuestro presente ciclo es el fin de la era; los próximos doscientos años verán la abolición de la muerte, tal como ahora comprendemos esa gran transición, y el establecimiento de la realidad de existencia del alma. El alma será conocida como un ente y como impulso motivador y centro espiritual que está detrás de las formas manifestadas. El hombre individual y su alma también están tratando de unirse, y cuando esta unión se realice, el Cristo nacerá en la caverna del corazón y se verá cómo se acrecienta Su poder en la vida diaria. Uno de los objetivos de la evolución consiste en que sea reconocida oportunamente la realidad subjetiva. Esto se puede expresar de varias maneras simbólicas:


El nacimiento del Cristo interno.


El brillo de la radiación interna o gloria.


La manifestación del amor.


La manifestación del Angel Solar.


La aparición del Hijo de Dios, el Ego y el Alma.


La plena expresión de budi a medida que utiliza a manas.


El refinamiento de los cuerpos, los cuales constituyen el cascarón o envoltura que oculta la realidad.
El proceso de “retirar los velos”, a fin de que uno por uno los cuerpos que velan al Yo lleguen a ser trasparentes, permitiendo a la naturaleza divina brillar plenamente.


La expansión de conciencia, lograda por la capacidad del Yo para identificarse como el Observador, con su verdadera naturaleza, sin considerarse a sí mismo como el órgano de percepción.


El símbolo del alma es el cuerpo etérico:

1. Constituye la analogía física del cuerpo interno de luz, llamado el cuerpo del alma, el cuerpo espiritual. Se lo denomina el “cuenco dorado”, en la Biblia, y se caracteriza por:


a. Su cualidad de luz.


b. Su grado de vibración, que se sincroniza siempre con el desarrollo del alma.


c. Su fuerza coherente, vinculando y conectando cada parte de la estructura corpórea.


2. Es la microcósmica “trama de vida”, pues subyace en cada parte de la estructura física, y tiene tres propósitos:


a. Llevar por todo el cuerpo el principio vital, la energía que produce actividad, efectuándolo por medio de la sangre, siendo el punto focal de esta distribución el corazón. Es el portador de la vitalidad física.


b. Permitir al alma humana y hombre espiritual, ponerse en armonía con su medio ambiente. Esto se lleva a cabo por intermedio del entero sistema nervioso, y el punto focal de esta actividad es el cerebro, asiento de la receptividad consciente.


c. Producir oportunamente, por medio de la vida y la conciencia, una radiante manifestación de gloria, que hará de cada ser humano un centro activo para distribuir luz y energía atractiva a otros, en el reino humano, y a través de éste, a los reinos subhumanos. Esto constituye parte del Plan del Logos planetario, cuya finalidad es vitalizar y renovar la vibración de esas formas que designamos subhumanas.

3. Este símbolo microcósmico del alma no sólo es la base de toda la estructura física, símbolo del ánima mundi o alma del mundo, sino que es indivisible, coherente y una entidad unificada, y simboliza así la unidad y homogeneidad de Dios. No existen organismos separados en él, sino simplemente un cuerpo de fuerza que fluye libremente.


4. Este coherente y unificado cuerpo de luz y energía es el símbolo del alma porque contiene dentro de sí siete puntos focales.


5. Si recordamos que el cuerpo etérico vincula al cuerpo estrictamente físico o denso, con el cuerpo puramente sutil, el astral o emocional, entonces el símbolo también se aplica aquí. En esto vemos el reflejo del alma en el hombre, que vincula a los tres mundos (correspondientes a los aspectos sólidos, líquido y gaseoso, del cuerpo estrictamente físico del hombre) con los planos superiores del sistema solar, vinculando así el plano mental con el búdico y la mente con los estados de conciencia intuitivos.


 Emergencia y Progreso del Alma


1. La vida en el corazón del sistema solar produce un desarrollo evolutivo de las energías de ese universo, que el hombre finito aun no puede imaginar. Análogamente el centro de energía denominado aspecto espiritual del hombre (mediante la utilización de la materia o sustancia), produce el desarrollo evolutivo de aquello que denominamos alma, y es lo más elevado de las manifestaciones de la forma - el reino humano. El hombre es el producto más elevado de la existencia en los tres mundos. Quiero significar por hombre, el hombre espiritual, un Hijo de Dios en encarnación. Las formas de todos los reinos de la naturaleza - humano, animal, vegetal y mineral - contribuyen a esa manifestación. La energía del tercer aspecto de la divinidad tiende a la revelación del alma o segundo aspecto, que a su vez revela el aspecto más elevado. Debe recordarse que La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, expresa con exactitud esta idea, en las siguientes palabras: “Consideremos la vida como la única forma de existencia, manifestándose en lo que llamamos materia, o que separándolas incorrectamente, denominamos espíritu, alma y materia, en el hombre. Materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia, y el alma es el vehículo, en un plano más elevado, para la manifestación del espíritu; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra”.El alma se desarrolla mediante el empleo de la materia, y llega a su culminación en el alma del hombre.

2. Por este método de creación las existencias vienen a la manifestación, participan de un ciclo particular de experiencias, efímero como la vida de una mariposa o relativamente permanente como la vida animadora de una deidad planetaria, y luego desaparece. Los dos aspectos implicados, espíritu y materia, son puestos en íntima armonía y ejercen un esfuerzo recíproco. Si la denominada materia es energetizada o “elevada”, en el sentido oculto del término, por su contacto con el espíritu, al espíritu le es permitido a su vez elevar sus vibraciones mediante su experiencia en la materia. La fusión de estos dos aspectos divinos tiene como resultado el surgimiento de un tercero que llamamos alma, y a través del alma el espíritu desarrolla la sensibilidad, la percepción y la capacidad consciente de responder, que constituye su posesión permanente cuando, eventual y cíclicamente, se ha producido la disociación de ambos.


3.Por el proceso de la individualización, el alma llega a una verdadera autoconciencia y percepción en los tres mundos de la experiencia; el actor en el drama de la vida domina su parte. Por el proceso de la Iniciación, el alma llega a ser consciente de la naturaleza esencial de la divinidad. La participación plenamente consciente con el grupo y la absorción de lo personal e individual en el todo, caracterizan esta etapa en el sendero de evolución. Por último llega ese misterioso proceso en que el alma es absorbida de tal manera en la Realidad y la Síntesis supremas, mediante la Identificación, que hasta la misma conciencia del grupo se desvanece (excepto cuando se recupera premeditadamente al servir). Entonces no se conoce nada más que la Deidad --no existen separaciones entre las partes ni síntesis menores y tampoco divisiones o diferenciaciones. Podría decirse que durante estos procesos tres corrientes de energía actúan sobre la conciencia del hombre que va despertando:


a. La energía de la materia misma, al afectar la conciencia del hombre espiritual interno que emplea la forma como medio de expresión.


b. La energía del alma misma o ángel solar, a medida que se vierte sobre los vehículos y produce una energía recíproca en la forma solar.

4.  En último análisis, todo el énfasis del proceso evolutivo se pone en el desarrollo de la consciente e inteligente percepción de la vida que anima las diversas formas. El estado exacto de la percepción depende de la edad del alma. El alma no tiene edad desde el punto de vista del tiempo, tal como la humanidad lo entiende. Es inmortal y eterna. Ante el alma pasa el caleidoscopio de los sentidos y el drama de la existencia fenoménica externa; pero a través de todos estos acontecimientos que suceden en tiempo y espacio, el alma siempre mantiene la actitud del Espectador y del Observador que percibe, observa e interpreta.

 
Las personas más evolucionadas del mundo poseen un cuerpo mental activo, y esto sucede en gran escala en nuestra civilización occidental.. La energía del rayo al cual pertenece el cuerpo mental comienza a afluir y se va afirmando lentamente. Cuando esto sucede, la naturaleza de deseos es controlada y, en consecuencia, la naturaleza física puede llegar a ser un instrumento más definido de los impulsos mentales. La conciencia del cerebro comienza a organizarse y el foco de las energías a transferirse gradualmente desde los centros inferiores a los superiores. El género humano está actualmente desarrollando la “conciencia ariana” y alcanzando la madurez. En las personas más evolucionadas tenemos también la integración de la personalidad y el control definido del rayo de la personalidad, con el consiguiente aferramiento sintético y coherente de los tres cuerpos fusionados en una unidad activa. Luego la personalidad se convierte en instrumento del alma.


El Angel de la Presencia


Se dice que los “pensamientos son cosas” y producen resultados tangibles. También que “como un hombre piensa en su corazón así es él” y, en consecuencia, estas manifestaciones tangibles del pensamiento producen definidamente efectos en él. Estas antiguas verdades contienen mucha instrucción, gran luz y comprensión Usted, como alma en encarnación, se da cuenta conscientemente - subjetiva y a menudo débilmente presentido - de su Yo real, el Angel Solar, el Angel de la Presencia. Su problema es profundizar este conocimiento y saber que usted es el Angel que permanece entre usted, el hombre físico y la Presencia. Podría dilucidarse la cuestión si consideráramos brevemente qué representa en realidad la palabra Presencia.


En  la Presencia inmanente aunque trascendente de la Deidad. Todas las dualidades son absorbidas en la naturaleza de este Uno, y las distinciones y diferencias pierden sus significados.Cuando le digo que desarrolle la conciencia de la Presencia significa que ahora es, ante todo, parcialmente consciente del Angel y puede empezar a responder, nebulosa y débilmente, a ese gran Todo que subyace en el mundo subjetivo del ser, ya que este mundo subyace en el mundo físico tangible de la vida diaria.  El universo externo del planeta, el sistema solar y los cielos estrellados, los ve a través del panel de vidrio cuando se halla limpio y no está empañado, pero actúa como barrera para la visión cuando está sucio o velado. Esto y su capacidad de proyectarse en la inmensidad del universo, rige la extensión de su conocimiento en cualquier momento dado. Reflexione sobre ello hermano mío, y a través de la ventana de la mente, vea esa luz que revela al Angel que, a su vez, vela y oculta la grandiosa Deidad desconocida, aunque viva y vibrante.


Todo ser humano es, en realidad, un vértice en miniatura en el gran océano del Ser, en el cual vive y se mueve - en incesante movimiento hasta que el alma exhale su aliento sobre las aguas y el Angel de la Presencia descienda dentro del vórtice. Entonces todo se aquieta. Las aguas agitadas por el ritmo de la vida, y más tarde encrespadas violentamente por el descenso del Angel, responden al poder curador del Angel y se trasforman en una tranquila charca donde las pequeñas unidades pueden entrar y hallar la curación que ellas necesitan.

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