martes, 17 de mayo de 2011

METAFÍSICA PARA LA ASCENSIÓN 2

El Legado que nos ha dejado Dios como alma individualizada; es el equipaje completo que trae consigo nuestra alma al nacer y que consta principalmente de siete cuerpos que nos convierten en seres séptuples: el Yo divino, el Yo Superior, el cuerpo mental, el cuerpo emocional, el cuerpo físico, el cuerpo etérico.


El alma individual:

Es el potencial vivo de Dios que va en sentido de la evolución, a través de una dinámica que le permite introducirse en distintos universos y estados de conciencia, registrando y acumulando su experiencia y la de otros.

El alma está compuesta de ectoplasma, vive en diferentes planos al mismo tiempo y experimenta distintas formas de existencia porque nace en otros mundos con una nueva identidad y un destino propio. El alma siente la necesidad continua de evoluionar, y para ello necesita de la paz y la inquietud, el amor y la soledad, la luz y la oscuridad, la salud y la enfermedad porque a veces retrocede y otras avanza. Así es el alma dentro de la dualidad y reside en el chakra del plexo solar.


Después y antes de cada vida, el alma será asesorada por los Señores del Karma, Seres Ascendidos, llenos de Luz y de Amor que le mostrarán su situación para ese momento y su siguiente camino a fin de que siga mejorando favorablemente. Estos Maestros, gracias a los "registros akáshicos", el Guardián de los pergaminos y los ángeles registradores, conocen las experiencias por las que el alma ha pasado en el plano físico y como ha reaccionado en cada momento de su existencia. El alma guarda su cuenta bancaria de buenas obras en su Santo Ser Crístico.El Consejo Kármico dispensa justicia, otorgan el karma, la misericordia y el juicio a toda corriente de vida. Ellos deciden quienes van a encarnar, así como cuándo y dónde.


El alma se libera de los opuestos, al volver a ser un alma pura, entonces regresa al lugar en donde fue creada,  manifestando la perfección del espíritu como parte del Plan Divino.

El destino final del alma, es llegar a ser inmortal y habitar dentro de un ser perfecto, que ya no necesitará de la cambiante personalidad mortal. El alma que ha alcanzado la plenitud, es ascendida y retorna a Dios, vestida con el traje sin costuras: el Yo Divino.



Es el deseo de Dios es que seamos felices. Los Dioses de este Sistema Solar, no quieren perpetuar el juicio de las primeras almas gemelas que habitaron la Tierra en la antigua escuela llamada Edén. Somos nosotros los que perpetuamos este juicio, si seguimos creyendo en aquella mentira de la eterna condenación. La Divinidad no desea que  continuemos sufriendo por errores que Dios ya ha perdonado. Seremos justos, cuando hagamos el uso correcto de la Leyes del  Creador PADRE-MADRE y para lograrlo hay que alinearse con nuestro Yo Superior que desde la quinta dimensión, es el mediador entre el alma y el Yo Divino. Bajo la guía de este maestro interior; que nos da el discernimiento, eliminaremos las toxinas físicas y espirituales, recordando como se crearon los patrones mentales subconscientes que nos llevaron a los malos hábitos, para destruirlos con la Llama Violeta y erradicarlos completamente con nuestra voluntad, a fin de ser cada vez más perfectos y menos densos.



"La Carta o La Gráfica", ha sido elaborada por los grandes maestros y discípulos de la Gran Fraternidad Universal. Representa la relación entre los cuerpos superiores e inferiores del alma. La figura de arriba ilustra al Yo Divino que con un tubo de luz nos protege, la figura del centro al Yo Superior y la figura de abajo a nosotros en este plano.

La Presencia Yo Soy:

La Presencia es el Cuerp Electrónica del Dios Padre-Madre Divinos individualizado en cada uno de nosotros. Es nuestra esencia de Dios, con destellos personales que determinan la naturaleza divina de nuestro cuerpo físico. Esta Presencia es una parte vital que tenemos que desarrollar para llegar a ser lo que realmente somos. Por lo tanto, existir dentro de esta Presencia es el destino final del alma. Esta parte personal que es igual a Dios, es de una perfección total. Según sea la conexión que tengamos con Dios, la Presencia Yo Soy con su manto de amor y su tubo protector de luz, estará más cerca o lejos de nosotros.

El Yo Divino está cercano a un cuerpo causal o yo superior; que contiene siete esferas concéntricas y cada una es unos niveles de conciencia con sus propios atributos. Los colores son los de los siete rayos del Fuego Sagrado que tienen relación con los seres humanos. Empezando desde el cetro hacia la periferia, la primera esfera es un anillo blanco y sus cualidades son: pureza, disciplina, gracia y alegría. La segunda es amarilla y sus cualidades son: sabiduría, conocimiento, comprensión e iluminación. La tercera es rosada y sus cualidades son: compasión, bondad, belleza y caridad. La cuarta es violeta y sus cualidades son misericordia, justicia, perdón y libertad. La quinta es morada y oro rubí, y sus cualidades son: servicio, paz, hermandad y ayuda. La sexta es verde y sus cualidades son: curación, abundancia, visión y música. La séptima es azul y sus cualidades son: fe, poder, voluntad y protección.


Además el cuerpo causal contiene un registro de todas nuestras buenas acciones, desde nuestra primera reencarnación. Cada vez que acumulamos un buen karma, el cuerpo causal aumenta de tamaño, irradia más luz y nos da el ímpetu que necesitamos para seguir adelante. También tiene registrado el antiguo recuerdo espiritual del ser de Dios dentro de nosotros, para que podamos recordar quienes éramos antes de individualizarnos. En cada persona es diferente porque refleja los logros personales de su alma.



La monada.


No sabemos mucho sobre la monada. Algunos piensan que es la Amada Presencia. Otros creen que es un sol que alimenta de prana y luz al grupo de las doce almas gemelas. Y se dice que la monada es todo el campo energético del yo que compone la percepción humana. Está compuesta por esferas de influencia que están interconectadas entre sí. Estas son: las hereditarias, las del medio ambiente y las kármicas. La mónada divina consta de la Presencia Yo Soy y el cuerpo causal. Tambén formamos parte de un grupo de doce almas gemelas que pertenecen a la misma monada.



El registro akashico:


Hay uno en el cuerpo causal que contiene los actos virtuosos que hemos realizado para Dios y para nuestra propia bendición a lo largo de nuestras encarnaciones. Hay otro en el cinturón electrónico que contiene registrado todas nuestras malas acciones (incluyendo pensamientos, sentimientos, palabras y obras) que son abusos de la energía de Dios y que deben ser resueltas por el karma, que es la ley de retribución la cual decreta que todo lo que hacemos regresa hasta nosotros al final de un ciclo para ser resuelto.


El huevo áurico o aura contiene a la vez al hombre físico y al hombre divino. A pesar de las transformaciones que sufre durante sus reencarnaciones, es constante en su esencia y refleja todos los pensamientos, palabras y obras de cada ser humano. Por eso los sensitivos pueden ver en el aura a la persona tal como es. Por lo tanto el huevo áurico es el conservador de los anales kármicos como archivo de nuestras buenas y malas acciones. También suministra la forma astral sobre la que se modela el cuerpo físico como neonato, como infante y como adulto; de modo que la forma astral crece paralelamente a la física. Además suministra a los vivos un cuerpo ilusorio que es distinto del cuerpo astral y suministra a los muertos un cuerpo de deseos que es el fantasma que se forma en las escorias animales de la envoltura áurica con recuerdos kármicos repletos de deseos bajos y egoístas. Por último, el huevo áurico suministra al muerto una entidad devakánica en la que el ego se reviste de la personalidad anterior, para entrar en un estado feliz y si existe un buen karma impreso en su substancia áurica, tiene todavía los suficientes elementos espirituales de la personalidad anterior como para creerse que está aún en el cuerpo del que acaba de separarse mediante un tiempo más o menos prolongado de "gestación espiritual" como lo llama la Maestra H. P. Blavatsky en su doctrina Teosófica. Según este principio espiritual, si en la persona ha prevalecido la bondad y la espiritualidad, el fantasma se desvanecerá rápidamente porque este fantasma permanece en el cuerpo físico y se desintegra con él. Pero si la persona fue muy materialística con malas pasiones, el fantasma puede subsistir durante siglos y en raros casos sobrevive con sus residuos que se transforman en elementales Por lo tanto, el estado devakánico es el mundo de los efectos producidos en el alma por las causas de la vida terrena y la envoltura áurica es el substrato del aura que nos rodea y que es puro akâsha universalmente difundido. Después de terminado el estado devakánico de recompensa, el ego es arrastrado por la nueva forma etérea que se dirige hacia la futura madre, compuesta de la esencia akáshica pura del huevo áurico y del mal karma de la personalidad anterior, y de la esencia de una nueva semilla que se destruye, brota el fruto y la naturaleza modela el nuevo ser humano.

La llama trina.

Es la semilla de la divinidad de cada persona, la Llama del Cristo que arde dentro del chakra del corazón, dentro de una cámara secreta. Tiene tres plumas que deben de estar alineadas: una rosada a la derecha que representa el Amor y la Ternura del Espíritu Santo, una azul a la izquierda que representa la Voluntad y el Poder del Padre y una amarilla en el centro que representa la Sabiduría y la Iluminación del Hijo. Según un principio espiritual del Atma o Jiva como raíz de todo: "La Vida única está impregnada por la Tríada Monádica. (Uno en tres y tres en Uno.) El Prana es el aliento de vida con el cíclico movimiento de inspiración y expiración, que proviene del Atma y después de la muerte vuelve a ser Atma.

La Llama Trina tiene un núcleo de fuego blanco y se corresponde con la Madre Divina. Si mantenemos el deseo de ser puros y buenos, nuestra Chispa Divina estará envuelta en un halo de luz. Para el Maestro Jesús, la Chispa Divina es la Luz de la Verdad que nos habla dentro del corazón y la Perfección que todo corazón humano tanto desea alcanzar.


La Chispa Divina es el punto de contacto del alma con su origen. Hay que acceder a la Llama Trina para poder cumplir nuestra razón de ser. La nutre nuestro ángel de la guarda, mediante el "cordón de plata" que parte del Yo Divino, atraviesa el Yo Superior y desciende hasta el cuerpo físico. Este cordón umbilical cristalino es nuestra cuerda de salvamento y un canal pranico. A través de sus hilos, la Luz,  la energía y la Conciencia de Dios fluyen hacia nosotros, desde el primer aliento hasta el último que es cuando el "cordón de plata" se desprende del corazón y sube hacia arriba, llevándo se al cuerpo etérico con la memoria, para que termine de absorber la mente del yo superior (la cual ya ha estado absorbiendo durante toda su evolución espiritual) Si al alma le ha llegado el momento de terminar con la vida por los ciclos de la muerte y va a convertitse en un espíritu de luz o ser ascendido, en el trance de la muerte veremos aparecer a nuestra Amada Presencia.



El tubo de luz.


Nuestra Presencia Yo Soy, nos envuelve en un tubo de luz blanca electrónica que desciende desde las manos de nuestra Amada Presencia Crística, cerrándose bajo los pies del cuerpo físico. Este tubo es impenetrable a toda imperfección humana porque su Luz blanca tiene la más elevada tasa vibratoria en manifestación y no puede penetrarle ningún pensamiento, sentimiento o acción, con una tasa vibratoria inferior. Por lo tanto, el tubo nos aísla de la discordia y de la destrucción del mundo exterior, de sus sugestiones y condicionamientos, del desamor y de la soledad que encontramos allí, de las carencias porque es un mundo irreal y artificial que sólo satisface las necesidades del ego pero el Yo Real queda insatisfecho. Durante el período transitorio de la purificación de nuestro cinturón electrónico en urgente pedirle al Yo divino que nos envuelva con el Tubo de Luz Protector para que seamos más receptivos con respecto a las directivas de nuestro Yo Superior y nuestro ángel guardián. También podemos pedirle al Arcángel Miguel que nos revista con la Armadura Divina.


Algunas personas califican esta poderosa luz con cualidades curativas con el fin de sanar a otros. El interior del tubo, tiene un pilar que está lleno de la Llama Violeta con la Actividad del Amor Divino, de la Misericordia, de la Gracia, de la Trasmutación y del Perdón.





El Yo Superior:


El Santo Ser Crístico es la Presencia Electrónica del Dios Hijo e Hija, como presencia de Cristo en cada uno de nosotros. Es el Maestro Interior que nos trae el discernimiento entre el bien y el mal con la ayuda del ángel de la guarda. Con su iluminación nos trasmitiráN un criterio acertado para no cometer errores.


El Yo Superior es una parte de nuestro ser que tenemos que desarrollar para ser más justos, bondadosos y ayudar a cualquier criatura que nos necesite. Si estamos sintonizados con el Yo Superior, habremos dado el primer paso hacia la ascensión porque allí está el orificio de la fuente de la vida eterna, cuya abertura se puede agrandar si conectamos con el Cristo Universal.


¿Cómo invocamos al Cristo Universal para que nos convierta en seres íntegros?


En el nombre de la Presencia de Dios la cual Yo Soy y de mi Santo Ser Crístico, Yo________________ investido por el poder magnético del Fuego Sagrado, desde mi llama trina de poder, sabiduría y amor que arde dentro de mi corazón, de acuerdo con la Voluntad Divina, con la ayuda de los Arcángeles y los Maestros Ascendidos y por el Bien del planeta Tierra, decreto que: Yo Soy la Perfección de Dios manifestada en cuerpo, mente y alma. Yo Soy la dirección de Dios fluyendo para curarme y mantenerme íntegro. OH átomos, células, electrones en este cuerpo mío: Que la perfección misma del cielo me haga ahora divino. Que las espirales de la integridad Crística me envuelvan con su poder. Yo Soy la Presencia Soberana que ordena que esto sea hecho ahora. Yo Soy la imagen perfecta de Dios; mi cuerpo está cargado de amor. Qué las sombras disminuyan ahora, bendecidas por la paloma del Consuelo.


Maestro Querido, Jesús Bendito, envíame tu rayo de curación,
Lléname con toda tu vida del cielo, elévame ahora en tus brazos de amor.

Yo Soy la Presencia curativa del Cristo, brillando como un sol de compasión. Yo Soy esa pura perfección que logra mi perfecta curación. Me cargo, me cargo y me cargo con la luz radiante del Yo Soy. Siento el flujo de su pureza que ahora todo lo endereza y con plena fe acepto conscientemente que esto se manifieste.


El ángel guardian (puede ser más de uno).


Es un ser puro, cuyo espíritu tiene una frecuencia muy alta, por eso no lo podemos ver siempre que lo invoquemos, pero sí podemos sentirlo o intuirlo. Este ser está bajo la responsabilidad de los arcángeles. Es nuestro guardián y el amigo incondicional, que ha estado a nuestro lado desde nuestra primera encarnación. Lo vemos durante el nacimiento y quizás en el momento de morir, si no hemos perdido nuestras facultades mentales. Tras la muerte, nuestro ángel se funde de nuevo con nosotros. Tiene su nombre, su voz y su vida propia. Sostiene en nosotros la visión de nuestro Yo Divino, su perfección, su armonía, su verdad y su integridad.

Nos puede enseñar las Leyes de Dios por su conexión con nuestro Santo Ser Crístico, para que alcancemos una conciencia superior en un devenir próximo. Mantiene viva la llama trina de la Chispa Divina que está en nuestro corazón. Nos protege, cuida de nosotros y de nuestros hijos, nos aleja a los seres de las tinieblas. Nos aconseja durante los sueños y en los estados de meditación para que seamos buenos y tengamos una visión más alta de la vida. Nos muestra parte del pasado o del futuro. Nos conecta con el complemento divino si se lo pedimos. Nos ayuda a tener pensamientos y sentimientos puros, pero no puede intervenir en nuestras acciones. Nos orienta y nos conduce por el mejor camino, desde las cosas más importantes, como pedirle una señal para que nos diga si nos vamos a casar con la persona adecuada, hasta las cosas más sencillas, como pedirle que nos ayude a encontrar un regalo apropiado para un ser querido. El ángel guardián va con nosotros a todas partes hasta cuando conducimos en el auto o viajamos en avión.


Está relacionado con el Yo Superior porque el ángel de la guarda al igual que el Santo Ser Crístico, son los conserjes de nuestra conciencia ya que nos traen el discernimiento. Nuestro ángel personal puede salvarnos de los peligros de nuestro entorno, si no es el punto final de nuestro destino. Según la Ley del Karma, la huella azul es el contrato de nuestra longevidad pero si hay una oportunidad para nuestro crecimiento espiritual, nos cambiarán el karma. Es uno de los más grandes deseos de Dios que sus hijos regresen a El.


El ángel guardián, cuyo amor es incondicional, siempre está dispuesto ayudarnos, incluso si hemos obrado incorrectamente. Nada de lo que pueda hacer por nosotros le resulta demasiado, pero jamás puede transgredir las leyes espirituales ni intervenir en nuestros actos. Tampoco nosotros podemos utilizarlo para nuestro beneficio personal. Necesita nuestra cooperación porque somos los canales intermediarios de su energía aquí en la Tierra, así como los ángeles son los intermediarios de la energía del ser humano en los otros mundos.


Nuestros impulsos e impresiones provienen del ángel de la guarda. Cuando no puede ayudarnos directamente, lo hace de alguna otra forma. Nos envía un libro, una flor, una pequeña pluma blanca, un aroma, el trinar de un ave, una película o a una persona que pueda ayudarnos.


Debemos de invocarlo antes de dormir, para que nos proteja en el plano astral, nos aleje a los seres tenebrosos y así no tengamos pesadillas. Los malos sueños son provocados por los elementales, las almas errantes que vagan en el bajo astral y los ángeles caídos. Otras causas que provocan los sueños terroríficos que nos impiden descansar son: los traumas que todavía están sensibles, las emociones negativas antes de dormir o alguna película de violencia. Una persona que esté en el sendero espiritual, puede pedir ser elevada al Reino Angélico mientras duerme.


¿Cómo invocar a nuestros ángeles guardianes de protección?


Para llamar a nuestro ángel hay que relajarse, cerrar los ojos, unir las manos, vaciar la mente de pensamientos, centrarse en la luz dorada o en una imagen como; un círculo, una cruz, una estrella, un triángulo o cualquier otro símbolo espiritual. Luego sentimos que nos hundimos hasta que aparece en nuestra mente la imagen de nuestro ángel con el lucero de su radiación y con su esencia espiritual que es dulce pero intensa. Aveces los ángeles aparece con otros espíritus guías que son las almas de nuestros antepasados.


A los ángeles les gustan: los altares, las reuniones de amigos, los inciensos, los tazones tibetanos, las flores, los perfumes, la música celestial, las velas y sobre todo una persona iniciada porque conserva en sus encarnaciones sucesivas, los atributos de Dios que ha adquirido.


Podemos empezar nuestra invocación o llamado; en el nombre de la Madre Divina, repitiendo el mantra "Om", mientras aplaudimos rítmicamente o tocamos campanas para que el ángel las escuche. Si lo sabemos llamar, acude y nos ayuda a salir adelante. Luego nos visualizamos envueltos en una luz dorada y protegidos por una pirámide transparente con los cantos de color violeta. Entonces le pedimos que nos diga su nombre y le hacemos saber lo que nos preocupa. Cuando el ángel de la guarda aparece, podemos sentir un escalofrío en la columna vertebral, en los hombros o en la cabeza.


Pídele a Dios que construya para ti, una columna de luz dorada que atraviese tu casa hasta el centro de la Tierra para que tu casa se llene de ángeles y prométele que vas a mantener un ambiente de buena energía en tu hogar para que los ángeles sigan allí, evitando las discusiones, los temores. Para purificar tu hogar, lava los suelos con sal marina y limpia los espacios con incienso o sal marina con alcohol para quemar, especialmente en las esquinas. Construye un altar en el que les ofrezcas a los ángeles una plegaria cada día. Recicla los libros y los objetos de bajas vibraciones y estarás cumpliendo con la Ley de la Resistencia hacia todo aquello que sea contrario a la Voluntad de Dios. Gracias a la Ley de la Gracia y la Dispensación, cuando tú ángel siente que estás llorando desde el fondo de tu alma porque estás sufriendo demasiado, él te reconforta y te muestra tu destino, motivándote para que te empeñes infatigablemente en alcanzar tus metas.


Si sientes que tu alma recibe el llamado espiritual, eres tocado por un ángel, y puedes sentir el ímpetu de que por más difícil que parezca, estás dispuesto a cambiar de tu vida lo que no resuena contigo. Cada vez que recibas el amor, un mensaje o una señal de tu ángel personal, envuélvelo con tu cariño y dale las gracias. Recuerda que tú puedes utilizar su poder divino para sanar a alguien o mejorar al mundo. En el momento en que pides ayuda para otra persona, estás creando un puente de luz, a través del cual los ángeles pueden enviar ayuda.



La mente inferior:


Es el que abarca, la razón, la personalidad, el ego y todas nuestras facultades cognitivas que deben estar al servicio de Dios para que las influencias negativas del mundo exterior no logren perturbarnos.



La mente del hombre no es igual a la de la mujer, porque los diferentes sexos tienen pensamientos, sentimientos, actitudes y necesidades diferentes, cada uno debe de tener el espacio necesario para sus propios elementos, pero en el Universo, los opuestos son relativos y pueden llegar a ser armónicos y gracias a esto la especie humana es preservada por la unión entre el yin y el yang. Si un hombre y una mujer, se unen sin depender el uno del otro y comprendiendo las diferencias que hay entre ellos, no existirán conflictos en la relación.


Sepan en verdad que son una expresión divina, que son los dos géneros. Quizá su cuerpo sea uno, pero en realidad son los dos, y todo se curará a sí mismo. La sanación es sencillamente energía de amor que no permite división ni una mala alineación... Dios busca conocerse a sí mismo a través de la unión de las polaridades... Ustedes buscan el amor, pero no pueden tener amor fuera de ustedes mismos hasta que en el pecho tengan amor hacia ustedes mismos... la experiencia más armoniosa sobre el plano de esta Tierra, como Dios hombre, es unirnos en lo físico con otra representación de la propia esencia del alma de ustedes, aquello que muchos han llamado espíritu afín. Al entrar ustedes en la superconciencia... en verdad que experimentarán esto, pues la fusión en ese punto de sus aperturas y la del plano de la Tierra, sólo será con un espíritu afín. Se abren hasta el punto en que atraen al espíritu afín, magnéticamente, electrónicamente... La feminidad es la intuición, el conocimiento sin explicación y lo que se ha llamado sanación con amor... Saint Germain.


La razón: 


Nuestra mente objetiva tiene una fase subjetiva, por eso utilizamos las facultades de la mente (razonamiento, inteligencia, creatividad, visualización, deseo, meditación, etc.) sin poder ser totalmente objetivos. El razonamiento es inductivo. La razón es nuestra capacidad de discurrir y argumentar nuestro mundo interior para estar conscientes de la realidad que existe fuera de nosotros de una forma lógica y coherente en un sentido humano. Los animales tienen la capacidad de aprender pero no razonan.


El razonamiento precisa de unos principios psicológicos como el de identidad, de unos códigos de comunicación como el lenguaje y de ciertas normas sociales. La razón pertenece al reino humano.

Nuestros pensamientos tienen fonemas.


La inteligencia: 


Nuestra mente inteligente aprende, entiende, se comunica, establece relaciones que tengan un significado, investiga, resume, analiza, imagina, se concentra, enseña y nos permite adaptar nuestros pensamientos a las necesidades del momento. La inteligencia nunca puede ser enjaulada porque el ser humano tiene esta capacidad, más allá de la idea que tenga de sí mismo.



La visualización: 


Tenemos el poder de materializar nuestros deseos, si los visualizamos en nuestro cuerpo mental, con persistencia, intensidad, concentración e imágenes sensoriales, conscientes de que Dios está haciendo que esto sea posible.Es una forma de expresión y un potencial para crear cosas nuevas, originales y peculiares. Nos sirve de catarsis porque nos permite exteriorizar todo aquello que está reprimido en el ámbito inconsciente y nos causa dolor. Desde esta perspectiva, el acto creativo sublima las experiencias dolorosas y carenciales, a través de la obra.


Todas las cosas dependen del Tao o Vacío para existir. Mientras Dios produce el mundo gracias a su Creación, el Tao lo produce por la no creación y porque permite el crecimiento. Las Leyes de la Creación determinan los procesos mediante los cuales se manifiesta lo que no es manifiesto.



El deseo:


El deseo es la pasión por la vida. Es la primera semilla de la mente y va acompañado de la intención que es la fuerza que está detrás del deseo y que sirve de catalizador para que materia, espacio y energía, puedan crear a través de la mente. El deseo se basa en el principio del placer. La vida no es sólo placer, pero nuestro niño interior constantemente desea placer. Si procuramos obtener placer de todas las cosas, creamos ilusiones, valores falsos porque confundimos nuestra mente con contradicciones y aislamientos. Por ejemplo; deseamos una pareja porque buscamos el placer, pero en los momentos en que la relación no es placentera, nos sentimos contrariados e infelices. Es importante comprender el deseo de placer, no tratar de liberarnos de él porque obviamente esto no es posible. Cada cual responde al deseo de manera diferente porque una respuesta sensorial puede ser más importante que las otras respuestas. Si uno respondiera al deseo con todos los sentidos, desaparecería la división.


El deseo requiere disciplina para conocer sus raíces y lograr que pensamientos e imágenes dejen de interferir en la sensación. Hay que aprender a sentir placer sin el deseo de poseer, para no quedar presos en el deseo. El deseo se fortalece cuando uno piensa constantemente en lo deseado y le da una continuidad, la cual se convierte en la voluntad del deseo que se basa en resistir al dolor o perseguir el placer.



La meditación: 


La mente no puede estar siempre presa en sí misma, necesita liberarse para que la persona no pierda su naturaleza intuitiva, de lo contrario la mente genera al ego con sus conflictos y sus defensas. Si dejamos que la mente repose, la sabiduría brotará espontáneamente. Como dice un proverbio Zen: <>. La meditación nos enseña a fluir lo interno con lo externo. Debemos de integrarnos a todo aquello que nos sea natural para que nuestro verdadero yo se manifieste. La meditación es el cese de los pensamientos, las fijaciones y los apegos. Es una técnica para vaciarnos y limpiarnos interiormente de las influencias negativas. Cuando la mente está suelta sin acción ni tensión y los pensamientos van y vienen sin ningún tipo de bloqueo, entonces la sabiduría de nuestro Yo Superior o Maestro Interior puede iluminarnos hasta lo más profundo. El primer paso necesario para beneficiarnos de la Mente Universal es la meditación.


Cuando se emplea la totalidad de la mente, se anula la autoconciencia. Por lo tanto, el excesivo análisis no es conveniente. La mente tiene que ser espontánea, permitir que las cosas sigan su curso, moverse con la fluidez del cambio.


Tenemos la capacidad de vaciar la mente de cualquier contenido. La meditación nos permite desarrollar el séptimo sentido que está evolucionando en el cerebro a través del órgano pituitario, a fin de que podamos percibir de una forma concreta, lo que hasta los momentos sólo hemos percibido de una forma vaga. Así tendremos conciencia de otros mundos más sutiles que el físico.


En los momentos de tristeza y desesperación, lo que hace falta es un cambio de actitud mental que nos permita volver a estar esperanzados. Basta con decirle a Dios que estamos cansados de sufrir y que tenemos el corazón abierto para aceptar la ayuda que El quiera darnos porque somos capaces de mejorar nuestras vidas.

Tu cuerpo mental deseará considerarse orgullosamente separado de los otros; pensar mucho en sí y poco en el prójimo.Aun cuando lo hayas desligado de los intereses mundanos, tratará todavía de ser egoístamente calculador y de hacerte pensar en tu propio progreso en vez de pensar en la labor del Maestro y en ayudar a los demás.



El cuerpo emocional.


Son todas nuestras emociones y sentimientos. Si nuestra vida emocional es buena, nuestro cuerpo astral contará con vibraciones más rápidas y delicadas, pero si estamos habituados a deseos impuros y malos hábitos emocionales, es el momento de purificar nuestra afectividad y nuestra forma de amar aun en contra de la voluntad del cuerpo astral y de las tentaciones.


Una de las necesidades prioritarias del cuerpo emocional son las relaciones con los demás porque somos seres sociales y la soledad nos hace infelices. Estas relaciones serán más íntimas, placenteras y duraderas, cuando nos relacionemos con nuestras almas gemelas, con quienes somos compatibles. Una de estas almas gemelas es nuestro compañero eterno de género opuesto, nuestro espíritu afín.


El amor entre las almas gemelas es el más dulce de los frutos. Las vivencias se convierten en recuerdos tan hermosos como él de haber estado en una playa de arenas color ámbar, palmeras color topacio y esmeralda y un mar color turquesa.


El cuerpo astral nos ocasionará alteraciones en nuestro estado de ánimos, si no aprendemos a controlar las emociones negativas. Es necesario sentir la plenitud dentro del corazón y el gozo por la vida.




El elemental del cuerpo físico:


Es el guardián de nuestra naturaleza tiene forma de ovoide y es de color ígneo. Repara los desperfectos bajo la dirección del Yo Superior y el Yo Divino. Cada uno de nosotros tiene un elemental que ha estado a nuestro lado en todas nuestras reencarnaciones. Lo que pensamos y sentimos, le es trasmitido electrónicamente. También absorbe nuestros miedos y dudas. Es bueno enviarle nuestra gratitud porque nuestro elemental nunca dejará de respondernos al Amor que es un idioma universal.


El aura:


Es una capa tenue de electricidad magnética espiritual que circunda al cuerpo físico. Está compuesta por vibraciones positivas de la fuerza vital que entran a través de los alimentos y de la respiración, y vibraciones negativas que entran por algunas substancias de nuestro organismo. Nuestro magnetismo será mejor o peor, dependiendo de nuestra respiración, alimentación, hábitos saludables de vida y la pureza de nuestros pensamientos y sentimientos. EL AMOR SIEMPRE ES UN OASIS, PERO EL AMOR ILIMITADO E INCONDICIONAL, ES UN BÁLSAMO PARA LIMPIAR EL AURA. También podemos limpiar nuestra aura, si mezclamos en el agua de la tina sal marina y magnesio sulfato. Luego de haber lavado el aura, nos ponemos de pie en la bañera y damos nueve vueltas alrededor de nosotros mismos, en el sentido de las agujas del reloj, para que salgan de nosotros las larvas astrales que han entrado a nuestro campo magnético en forma de espiral y en el sentido contrario del reloj. Mientras nos damos este baño de purificación podemos encender velas e incienso y recitar algún mantra.


El aura es un campo electromagnético, formado por una substancia bioplasmática que vibra intensamente y penetra el cuerpo físico. Tiene siete capas y cada una atraviesa a las que están por debajo de ella. La primera está conectada al primer chakra y su color varía de blanco a gris. La segunda está conectada al segundo chakra y su color varía entre violeta y morado. La tercera está conectada al tercer chakra y su color varía entre los diferentes tonos de azul. La cuarta está conectada al cuarto chakra y su color varía entre rosa y fucsia (si nos dejamos invadir por emociones negativas esta capa se vuelve roja, pero si estamos felices y tranquilos se tiñe de dorado y amarillo. La quinta capa está conectada al quinto chakra y es de color mostaza. La sexta está conectada al sexto chakra y es de color naranja. La séptima está conectada al séptimo chakra y es de color oro.


A medida que las capas del aura ascienden, tienen vibraciones más altas. Cuanto más densa es la capa, la vibración es más lenta y el tiempo transcurre con mayor rapidez. Observamos como el ritmo vibratorio y el tiempo, guardan una relación inversamente proporcional.


EL cuerpo etérico:


El Kha o doble etéreo es una reproducción de nosotros mismos menos densa porque está compuesto de una substancia sutil. Se localiza en el nervio gran Simpático que con todas sus ramificaciones forma un doble del cuerpo físico. El alma fabrica su futuro cuerpo mediante las fuerzas astrales que están relacionadas con el karma. Si estas fuerzas se ponen al servicio del espíritu, la persona será buena y tendrá moral. El carro del alma necesita de mucha luz y energía espiritual para su creación. Por lo tanto, el doble etéreo es el vehículo del alma, encargado de llevarla a otras dimensiones.


Dentro del doble etéreo el alma realiza sus viajes astrales; los voluntarios para aprender a elevarnos espiritualmente y los involuntarios cuando la persona duerme. Para viajar en el astral, la persona debe aprender a controlar el miedo que puede atraer los entes fantasmagóricos que se nutren de las emociones negativas. Pero si estamos conscientes del Amor y del Poder de nuestra propia divinidad, aceptando a Dios en nosotros, nada ni nadie pueden atarnos, destruirnos, inquietarnos o limitarnos, porque no hay medio de protección más poderoso que la radiación del Amor Divino y la visión de la Perfección.


El cuerpo etéreo es aquel que se desprende por la acción del cloroformo y otros anestésicos, dejando insensible al cuerpo físico cuando la persona está siendo operada porque requiere de una intervención quirúrgica.


Tras la muerte que puede ser instantánea, traumática o dolorosa, el alma está agotada y necesita descansar. Los chakras se cierran y el cordón de plata se rompe. Entonces el alma sale del cuerpo físico por el chakra de la coronilla en un movimiento de espiral como si fuera humo, envuelta en sus otras fundas menos densas: la mental, la emocional y la etérica. El doble etéreo planea un cierto tiempo sobre el cuerpo físico. Por eso, es bueno no embalsamar, enterrar o incinerar a la persona fallecida enseguida. Por el contrario, debemos de esperar un cierto tiempo para que el alma no se desoriente y los ángeles y su nueva familia espiritual puedan encontrarla. También es importante no mostrar demasiado sufrimiento ante la partida de un ser querido hacia otra dimensión, para que nuestro dolor no retenga al alma en el bajo astral.


En el momento de morir hay que ponerse en las Manos de Dios. A medida que la fe y los pensamientos de unirnos a Dios, se más hacen fuertes e inquebrantables, la pureza y la rectitud empiezan a brotar del alma y podemos mejorar cualquier experiencia, incluso la muerte, porque Dios está trabajando por nosotros. Al morir, no seremos almas desnudas porque estaremos cubiertos con la vestidura del doble etéreo, que no será más familiar, a medida que seamos más conscientes de esta envoltura durante el sueño.


Anteriormente, si el alma no quería seguir su evolución y pasar por el Consejo Kármico, perdía sus cuerpos superiores y se quedaba vagando en el astral hasta la degeneración y destrucción de sus cuerpos inferiores. Esta era la llamada segunda muerte que fue abolida por el Maestro Khutumi en el siglo anterior a nuestra era.


El doble etéreo hará de revestimiento y llevará al alma hasta su Yo Superior, que será su nuevo cuerpo en el caso de que la persona no necesite más encarnaciones, pero deba permanecer por un tiempo en un retiro espiritual, bajo los cuidados y las instrucciones de los ángeles y los maestros ascendidos porque todavía le quedan algunas lecciones que aprender antes de ser ascendida. En el caso de que el alma ya se haya ganado la corona de la vida eterna; debido a que ha atravesado con éxito el sendero espiritual, el doble etéreo la conducirá hasta su Yo Divino para que habite en este cuerpo perfecto, que tomará de la copa de un líquido brillante que la conservará rejuvenecida e inmortal. Si el alma asciende, se convierte en un ser espiritual iluminado. Si no asciende, habitará en el plano astral dentro del doble etéreo hasta que vuelva a nacer. El doble etéreo de un vehículo de luz, una vez liberado del cuerpo físico, entra en otros planos reproduciendo la forma humana pero con un aspecto rejuvenecido y radiante. Este doble contiene el patrón original, según el cual fuimos creados en un principio, como la imagen que cada ser humano está destinado a expresar en forma única.


El doble etéreo es una doble capa de energía que envuelve al cuerpo físico y se extiende 4 cm alrededor de este. Tiene los niveles de conciencia más altos que están tras las acciones involuntarias del hombre. Es el encargado de absorber y distribuir a través de los chakras o centros receptores, la energía necesaria para mantener la salud de la persona, recuperarla o canalizarla para sanar a otros. El cuerpo etérico es el que conecta y alinea los otros cuerpos inferiores: el mental, el emocional y el físico. Gracias a él, podemos pensar, sentir, realizar las acciones involuntarias y actuar.

El doble etéreo puede elevarse y como es de consistencia inmaterial, es capaz de flotar, atravesar muros y paredes El alma y estos cuatro cuerpos inferiores están destinados a ser templos del Espíritu Santo.

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