viernes, 23 de diciembre de 2011

ELIZABETH CLARE PROPHET - Arcángeles Chamuel y Caridad


El martes es el día de los Arcángeles Chamuel y Caridad, el día en el que puedes sentir la energía del amor con mayor intensidad.




Los Arcángeles Chamuel y Caridad trabajan a través de la tercera banda del Cuerpo Causal, la banda rosa del amor divino, la bondad, la compasión y la caridad. Su retiro espiritual está en el mundo celestial sobre San Luis (Missouri, EUA). Hace mucho tiempo, antes del comienzo de la historia escrita, se establecieron estos retiros en diferentes lugares del planeta. Son los retiros de los arcángeles, los Elohim y los maestros ascendidos. Hay en ellos universidades del Espíritu y hay también ciudades doradas de luz. Entre una encarnación y otra pasamos por experiencias maravillosas en estas ciudades de luz y vamos a estos retiros, situados en lo que denominamos octava etérica, a fin de prepararnos para la siguiente encarnación.

Invocación a los Arcángeles Chamuel y Caridad


Querido Dios Padre/Madre, envíanos ahora al amado Arcángel Chamuel, a la amada Arcangélina Caridad. Envía legiones de ángeles de la llama del amor y querubines protectores. Por el poder del Amor Divino, oh Espíritu Santo, purifícanos de toda fuerza de anti-Amor. Haz que entremos en consonancia con la voluntad de Dios. Envía amor a todos los corazones solitarios, a todos los que no conocen de tu presencia ni de la presencia de tus ángeles.


OH, ángeles de Dios, proteged a los niños pequeños. Poderosos querubines protectores, guardad a los niños tal como protegéis al Sanctasánctorum. Oh, legiones de Luz del Gran Sol Central, venid a este oscuro planeta. Traed luz, dirección y gobierno divino a las naciones. Sanad la economía. Sanad las vidas destrozadas y los cuerpos rotos. Consumid con el Amor Divino los registros de guerra en el planeta. Que no haya más guerra; que lo único presente sea la era de la paz en el corazón de Cristo, en el corazón de Buda, en el corazón de Krisna.


Oh, Dios, ofrecemos ahora nuestras plegarias personales a Chamuel y Caridad ya los querubines Protectores


El retiro de Chamuel y Caridad


Los Arcángeles Chamuel y Caridad nos invitan a que estudiemos en su retiro, ubicado en el mundo celestial encima de la ciudad de San Luis (estado de Missouri, EVA). Nuestras almas pueden viajar allí mientras dormimos. Justo antes de irte a dormir, llama al Arcángel Miguel ya sus legiones de ángeles para que te escolten a los reinos de luz y puedas asistir a clase en las universidades del Espíritu.


Los retiros de los arcángeles están abiertos para las almas que se lo merecen: Durante muchos siglos habían estado cerrados. Estos retiros, que se hallan muy apartados de la contaminación de la Tierra, están en un nivel del mundo celestial llamado plano etérico. Aunque tú no recuerdes lo que has estudiado en alguno de los retiros de los arcángeles, tu alma sí lo recuerda. y poco a poco esa información es transmitida a tu conocimiento mental.


En su retiro, los Arcángeles Chamuel y Caridad te enseñan a desarrollar las virtudes de la misericordia, la compasión y la preocupación amorosa por los demás. Ellos te enseñan a sustituir toda sensación de haber sido tratado injustamente en una relación, por una confianza suprema, confianza en que en realidad no existe injusticia alguna en el universo y confianza en la resolución final del Amor Divino. Esto sólo sucederá si, con candorosa fe, dejas de aferrarte a la situación y permites que Dios y sus emisarios sean los encargados de repartir la Justicia Divina.


Los Arcángeles Chamuel y Caridad te enseñan a intensificar la llama del amor en tu corazón y a prepararte para el descenso del Espíritu Santo a tu templo. Ellos prometen ayudar a sanar las múltiples capas del aura humana, a cualquiera que les ofrezca devoción y les brinde servicio.


Nos dicen: «Cada vez que le ofrezcáis a Dios decretos a la llama violeta y canciones de alabanza y plegarias profundamente sinceras, los ángeles podrán, a su vez, eliminar de vuestra aura y de vuestro cuerpo algunas de las cargas que lleváis. Si nos invitáis, iremos con vosotros a vuestra casa. Os ayudaremos en situaciones difíciles con los miembros de vuestra familia. Os ayudaremos en situaciones problemáticas con vuestros vecinos, vuestros familiares y en el trabajo. Nos ocuparemos de aquello que constituya la carga más pesada de vuestro corazón. Incluso os ayudaremos a encontrar un trabajo ¡O incluso dónde estacionar! Haremos cualquier cosa que nos pidáis, siempre y cuando sea lícito hacerla ante los ojos de Dios».


Observa que Chamuel y Caridad antepusieron una condición a su promesa:«Si nos invitáis, iremos con vosotros a vuestra casa». El Arcángel Chamuel nos explica que los ángeles son corteses y reverentes. Dice: «Respetamos la ley divina de la libertad que os garantiza libre albedrío en todos los asuntos. Así, cuando no lo pedís, cuando no invocáis, los ángeles no entran, ni siquiera en momentos de calamidad, de cataclismo o de crisis personal».


«Dios ha puesto en acción su ley. Y vosotros que moráis en lo que se ha llamado el reino de escabel debéis comprender que la Tierra es el escabel de Dios y del cielo. En la Tierra, vosotros estáis al mando. Pero si lo deseáis, si estáis dispuestos a dejar a un lado vuestra voluntad humana, entonces Dios en vosotros puede estar al mando. ¡Dios en vosotros puede estar al mando! Pero entonces deberéis rezar como hizo el Salvador, con amor purísimo: «Hágase tu voluntad y no la mía/l. Y cuando lo hagáis, amados, la voluntad de Dios tomará el control de vuestra vida, y ángeles invisibles pondrán en práctica esa voluntad paso a paso a medida que vosotros cooperáis con ella día a día».


La oración del corazón


A pesar de lo que acabo de decir, muchos han experimentado la intercesión de los ángeles sin haberles pedido conscientemente que entren en su vida. ¿Cómo puede suceder esto? Una razón es que han tenido una relación continua con Dios y sus ángeles en esta vida y en vidas pasadas, incluso aunque no lo sepan conscientemente. Somos algo más que nuestra mente exterior. Otra razón es que desde el nivel de la mente subconsciente nuestra alma llama a Dios a gritos, implorando su ayuda. Más aún, la oración del corazón -que quizá ni siquiera expresamos con palabras ni formulamos conscientemente; llega al trono de gracia y recibe respuesta inmediata y directa desde el corazón de Dios.


Hasta la oración del deseo - el deseo ardiente de liberar a los seres queridos de la esclavitud del dolor y del sufrimiento, es respondido por los siervos angélicos de Dios. En otras palabras, los ángeles responderán a todos los niveles del ser desde donde se esté pidiendo ayuda a Dios, sea cual sea, consciente o inconsciente. Puede que no seas consciente de ello, pero tu alma puede estar o haber estado durante largo tiempo en oración interior. Ten por seguro que Dios siempre responde a la oración del corazón. Él responde enviando a sus servidores angelicales para que sean tus guías, guardianes y amigos. Como tú sabes que tú necesitas este apoyo tan personal para sobrellevar la vida, Dios creó a los ángeles como extensiones de Sí mismo en este mundo imperfecto en el que vivimos.


Una forma muy eficaz de conocer a tu ángel de la guarda es pedirle a Dios que te envíe su llama violeta. Cuando tu aura esté llena de la luz violeta, vendrán a ti no uno sino muchos ángeles custodios. Me gustaría enseñarte a invocar la llama violeta para que puedas mantener el aura tal como aparece en la figura inferior de la Gráfica de Tu Yo Divino.


«YO SOY la Llama Violeta». Cuando usas el nombre de Dios, YO SOY, y luego añades «la llama violeta», estás diciendo: «Dios en mí es la llama violeta». Estás usando el nombre divino que Dios mismo le dio a Moisés para que éste nos lo diera a nosotros.


Cuando dices: «YO SOY la llama violeta en acción en mí ahora», lo que estás afirmando es: «Donde yo estoy, ahí está Dios. Visualizo su llama violeta a mí alrededor. Veo la pureza de mis chakras. Veo el cordón cristalino descendiendo desde mi Yo Crístico y mi Presencia YO SOY. Y acepto que mi Presencia YO SOY está enviando la llama violeta en respuesta a mi petición». Esta llama violeta se usa concretamente para la purificación. El rayo violeta es un rayo de la purificación que, en respuesta a tu petición, purificará tu aura.


Cuando estamos entre mucha gente en el centro de una ciudad o vamos de compras a lugares donde hay multitudes, nuestra aura recoge sustancia de otras personas, tanto buena como mala. Y por eso algunas veces cuando llegamos a casa nos sentimos agotados. Podemos invocar la llama violeta para que transmute y restaure nuestra aura. La llama violeta también puede eliminar registros kármicos procedentes de vidas pasadas. Esta llama es un gran regalo que nos ha dado el Maestro Ascendido Saint Germaint. Recitemos juntos este decreto:


YO SOY la Llama Violeta

En acción en mí ahora

YO SOY la Llama Violeta

Sólo ante la Luz me inclino

YO SOY la Llama Violeta

En poderosa Fuerza Cósmica

YO SOY la Llama Violeta

Resplandeciendo a toda hora

YO SOY la Llama Violeta

Brillando como un sol

YO SOY la Llama Violeta

Liberando a cada uno

Los Arcángeles Chamuel y Caridad te invitan a que les reces todos los días para que protejan tu corazón físico, tu chakra del corazón y tu llama trina. Tu llama trina es una chispa de la luz de Dios que está en la cámara secreta del corazón. Los Arcángeles Chamuel y Caridad dicen que el corazón es muy sensible a las vibraciones, tanto malas corno buenas; el corazón percibe las ondas del pensamiento y del sentimiento. Nos recuerdan estos arcángeles que debemos tener cuidado con los espíritus malignos que desean apagar esa llama divina que arde en el altar de nuestro corazón. Estos espíritus trabajan directamente contra el corazón, haciéndolo vulnerable a las enfermedades cardiacas y a los ataques al corazón.


Chamuel enseña que tu devoción al Dios Padre/ Madre te garantiza la protección del corazón y del chakra del corazón. Pero también te da consejos prácticos acerca de cómo tener un corazón más sano. Aconseja que nutramos el corazón con alimentos naturales y cultivados ecológicamente, especialmente cereales y granos; que suprimamos los alimentos lácteos y la margarina; y que, dentro de lo posible, nos abstengamos de comer carne roja, parcial o totalmente.


Meditación del Chakra del Corazón:


Cual rosa que se abre bellamente

Y esparce su fragancia por el aire,

Así vierto yo mi devoción por Dios,

Unido ahora al Océano Cósmico.

Me gustaría invitarte a que pongas las manos sobre el corazón y a que visualices el chakra del corazón, con sus doce pétalos, abriéndose como si fuera una rosa. La fragancia de tu corazón es tu devoción a Dios y tu amor por el prójimo. Le envías a Dios tu devoción y luego visualizas que te has unido al océano cósmico de la conciencia divina.


En estos cuatro renglones tenemos la metáfora, y un profundo entendimiento por parte del alma, de que tu corazón es una rosa en proceso de abrirse; y la fragancia de ese corazón va a Dios como devoción. Le enviamos a Dios nuestra devoción y, al hacerlo, podemos movemos con esa devoción porque se la estamos dando a Dios y nos pertenece. Así que nuestra devoción y nuestra unidad con esa devoción nos permite unimos al océano cósmico de la conciencia divina.


La devoción abre una senda hacia Dios


Hay un mantra para cada uno de nosotros y muchos mantras para todos. Escoge tu mantra y que sea algo que tenga para ti un significado muy profundo, que cada vez que digas las palabras puedas sentir que se están convirtiendo en realidad porque dentro de ti hay un lugar que resuena con ese mantra o decreto. Y así, por medio de éste - que es como una red de energía-, aumenta la devoción de tu corazón. Dios la multiplica y te la devuelve.


A través de la devoción podemos mantener a los ángeles a nuestro lado porque ella abre los canales: nuestra devoción llega a Dios y a los ángeles; y de esa manera abrimos una senda que lleva hasta nuestro Dios; y los ángeles viajan siguiendo esa senda hasta llegar a nuestro corazón.


Trata sobre lo valioso que es el corazón, sobre cómo protegerlo y aquietarlo; también habla del corazón como un centro, una abertura que nos lleva a Dios. Esta enseñanza será muy importante a medida que avances en el Sendero y puedas percibir las vibraciones desiguales del mundo, energías de guerra, de ira, etcétera. Cuando éstas reverberan en nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestros chakras y nuestro corazón, uno comprende que es necesario tener un mayor entendimiento del sendero del corazón, al igual que Jesús nos revela su Sagrado Corazón y su madre, María, nos revela su Corazón Inmaculado. La protección del corazón es la clave para llegar a niveles superiores de iniciación.

Los ángeles de Dios rodean Su trono y perpetuamente le cantan: «Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso, tú eres santo en manifestación en el hombre». Éste es otro mantra para el chakra del corazón. Los serafines de Dios se reúnen alrededor del trono de Dios en anillos concéntricos de luz. Repiten este mantra en coros magníficos y con arreglos instrumentales majestuosos, alabando a Dios. Al realizar esa alabanza reciben, desde la presencia misma de Dios, la intensidad de Su Luz. Y entonces legiones de serafines van a diversos sistemas planetarios llevando esa luz en sus auras para la curación de la gente, las naciones y las situaciones.


Los serafines pasan un cierto tiempo muy cerca de Dios y luego se marchan. Continuamente los ángeles llegan y se marchan del trono de Dios. Seguro que cantan muchas otras frases majestuosas, pero ésta es la que tenemos.!Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso,

Tú eres santo en manifestación en el hombre! Esta afirmación, por simple que parezca, te pone en contacto directo con los serafines y los querubines de Dios, gracias a la devoción de tu corazón. Si recitas esta oración, los ángeles te respetarán y te acompañarán tal como acompañaron y respetaron a Jesucristo, a Moisés, a Buda y a muchos otros que nos han precedido.

Los Arcángeles Chamuel y Caridad facilitan este acercamiento de tu alma a Dios por medio del Amor Divino. Ellos te enseñan el sendero de la integridad, porque sólo por medio de la restauración de la integridad puedes resolver los problemas psicológicos.


Integridad por medio de tu niño interior y tu adulto interior


El alma es la parte de ti que, usando su libre albedrío, se apartó de la Presencia de Dios. El término «niño interior», del que muchos han oído hablar, es uno de los nombres que le damos al alma. Tu niño interior tiene que unirse al adulto amoroso interior. Antes de que eso pueda suceder, tu adulto interior debe convertirse en un adulto amoroso.


¿Qué hace que tu adulto interior no sea amoroso?


Esto sucede cuando tu adulto interior se forma de acuerdo con el modelo de tus padres. Si tuviste padres perfectos, tu adulto interior será perfecto como ellos. Pero si no los tuviste, tendrás que remoldear ese adulto interior -así como tu niño interior- de acuerdo con el patrón de tu Yo Superior, tu Santo Yo Crístico y tu ángel de la guarda. Cuando, amando a tu niño interior y al prójimo, tu adulto interior recupera su integridad, entonces te unes a tu Santo Yo Crístico, que es tu ángel custodio.


Tú eres el único que puede salvar tu alma o tu niño interior. ¿Cómo puedes hacerla? Por mediación del Sagrado Corazón de Jesús y del Sagrado Corazón de tu Santo Yo Crístico; amando a esa alma, a ese niño interior, y librando a ese niño de los recuerdos dolorosos que han desfigurado el alma desde la concepción. Yo recomiendo que leas libros sobre el niño interior; es un paso importante para el crecimiento de tu alma.


También tenemos una valiosa manera de sanar al niño interior y al adulto interior que nos ha sido dada por el mismo Señor Krisna. Él me ha pedido que te diga que si le invocas, él pondrá su Presencia sobre ti para sanar los traumas y los registros de dolor. Si, por ejemplo, tuviste algún trauma emocional a los cuatro años de edad, puedes visualizar al Señor Krisna con esa edad y decir: «Amado Señor Krisna, pon tu Presencia sobre mí ahora, sobre mi niño interior a la edad de cuatro años». Yeso es lo que él hará. Él te ayudará a sanar ese registro.


Puedes hacer esto con todos los registros de tu vida desde el momento de la concepción hasta el presente.


Puedes invocar al Señor Krisna usando sus mantras. Una parte de nuestro niño interior -la parte que al recibir amor y encontrar el camino se ha sanado- está unida a nuestro Yo Crístico; una parte de nuestro adulto interior también está unida a nuestro Santo Yo Crístico. Pero es la parte herida, la parte golpeada, tanto del adulto interior como del niño, lo que no puede unirse al Santo Yo Crístico hasta haber sido curada.


Nosotros mismos debemos sanar nuestro niño interior porque es nuestra alma y nuestra alma ha de ser salvada. Si tuvimos malos modelos, debemos remodelar nuestro adulto interior. Muy pocos de nosotros somos padres perfectos hoy en día, y muy pocos de nosotros tuvimos padres perfectos. Así que, al resolver la situación, paso a paso, con nuestros padres y con los padres interiores, hallamos la curación de esa parte de nuestro ser y vemos cómo alcanza la integridad. Ese pequeño pedazo del pastel, por llamarlo de alguna manera, puede entonces unirse a nuestro Santo Yo Crístico. La unión con el Santo Yo Crístico sucede poco a poco, a medida que buscamos la curación del niño interior y del adulto interior.


Si te sientes inclinado a hacerla y si los mantras a Krisna son algo que te llega al corazón, puedes usados y pedidle ayuda a Krisna.


El proceso de resolución nunca está completo hasta que estemos dispuestos a equilibrar el karma negativo que tengamos con las personas más allegadas a nosotros. Esto quiere decir que tienes que perdonar y olvidar, rezar por los demás, acabar con la impaciencia, liberarte de tu falta de sensibilidad a las necesidades de los demás y dejar de sentir que alguien ha cometido una injusticia contigo. Merece la pena recordar que, en última instancia, no existe ninguna injusticia en el universo.

Tenemos que afrontar el hecho de que hemos cometido errores en el pasado y que esos errores nos exigen que demos servicio para liberar a la vida, y con esto me refiero a cualquier persona que entre en tu vida.


Admitir la responsabilidad de corregir todas las equivocaciones del pasado es el primer paso que nos lleva hacia la integridad en el sendero del Amor Divino. Tienes que comenzar a adquirir el hábito de ayudar a los demás, de esforzarte por ellos, y de perdonar setenta veces siete.


Los Arcángeles Zadquiel y Amatista nos traen la llama violeta y nos enseñan a perdonar.


Los Arcángeles Chamuel y Caridad han prometido reunirte con tu llama gemela si obedeces la Ley del Amor Divino y estás dispuesto a saldar tu karma, aunque sea a costa de grandes sacrificios y arduo trabajo. Las llamas gemelas son complementos divinos. Dios te creó con otra mitad. Hubo en un tiempo un cuerpo luminoso de fuego blanco, una esfera íntegra. Dios tomó esa esfera y de ella creó a dos, gemelos idénticos, dos mitades del Todo Divino.


Mientras vivimos en los niveles de perfección, fuimos uno. Cuando dejamos la presencia de Dios, en algún momento, en algún lugar, comenzamos a hacer karma con otras personas, a involucramos en otras relaciones. Comenzamos a peleamos con nuestra llama gemela y nos separamos, una separación de largos siglos. Cada vez nos alejábamos más. Algunas veces pasamos muchas vidas sin encontrar a nuestra llama gemela. Nos sentimos solos sin nuestra otra mitad, y esa sensación de soledad puede ser abrumadora.


La integridad es el estado de unión con Dios y de armonía entre los diferentes compartimientos del ser. Como estamos trabajando diariamente para mejoramos, en ese proceso liberamos energías creativas con las cuales podemos atraer a nuestra llama gemela.


A menos que establezcamos una dirección de integridad en nuestra vida y convirtamos esta integridad interior y exterior en una prioridad diaria, corremos el riesgo de que nuestra llama gemela no nos reconozca o que nosotros no reconozcamos a nuestra llama gemela. Cuando hablamos de integridad, queremos decir que nos esforzamos por ser lo que éramos al Principio con nuestra llama gemela para que, hoy día, podamos estar juntos en la realidad, no en la ilusión, de nuestro Verdadero Yo.


Chamuel y Caridad explican que la forma de unimos con nuestra llama gemela es unirse primero a la Presencia Divina. «En esa “Estrella Polar del Ser” -nos dicen-, en ese imán de fuego sagrado, te convertirás en un sol resplandeciente para atraer» a tu llama gemela. Nos dicen que la forma de unimos a nuestra llama gemela es ponemos a trabajar y hacer el trabajo que sabemos que Dios nos ha asignado, aunque no tengamos deseos de hacerla. Simplemente hazlo con un corazón alegre porque es tu karma. Alégrate de tener todos los días la oportunidad de saldar karma.


Chamuel y Caridad nos enseñan: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado” son las palabras de vuestro Y o Crístico para ti y para tu llama gemela. Porque, por doloroso que sea, estáis separados de vuestra llama gemela por una sola razón: no os habéis amado el uno al otro como Cristo os ha amado por separado; y, por lo tanto, el karma de la falta de amor ha provocado la separación». Piensa en esto. «Que el amor perfecto expulse el miedo de estar solo, separado de Dios y de vuestra llama gemela».


Invocad la llama violeta con la promesa:


“Oh, mi Dios, que nunca más hiera a mi llama gemela ni a ninguna parte de la Vida”. Si “os amáis el uno al otro” como Cristo os ha amado por siempre, este amor será considerado la expresión del amor hacia vuestra llama gemela».


En otras palabras, cuando le das a cualquier persona con la que tengas cualquier tipo de relación - parientes, amigos, vecinos, compañeros de trabajo - el amor que le darías a tu llama gemela, ese amor va a tu llama gemela y es tenido en cuenta para alcanzar la restauración. Así que al mirar a alguien, recuerda que Cristo habita dentro de él. Todas las personas tienen un ángel custodio. Entrega la abundancia del amor de tu corazón y sabe que ese amor nunca se pierde, nunca se malgasta - sea cual sea la reacción de quien lo recibe- porque el Amor Divino puro siempre regresa al corazón de Dios después de haberlo enviado a quienquiera que estés amando.


Equilibra karma


Chamuel y Caridad nos dicen: «Amad a toda la vida libre y veréis que equilibraréis todas las injusticias que os han separado del amado o amada de vuestro corazón». Pase lo que pase en el trabajo o en los momentos de esparcimiento, nunca te des por vencido porque alguien te mire malo te hable de mala manera. No abandones hasta haber buscado entendimiento, paz y, por lo menos, respeto mutuo en las situaciones en las que haya un desacuerdo con otra persona. Cuando hayas dicho todo lo que pueda decirse, continúa tu camino. No puedes obligar a nadie a pensar bien de ti, pero siempre puedes ser amable con él o ella.


Algunas veces, en nuestro peor aspecto, somos indolentes. No vemos por qué deberíamos saldar nuestro karma cuando «Jesús ha pagado el precio de nuestros pecados», o así se nos ha dicho. Rehuimos la responsabilidad porque es demasiado difícil, es doloroso, es desagradable estar atado a una persona o situación que no nos gusta. Es trabajo sucio; ya nosotros nos gusta el trabajo limpio.


Aguanta hasta el final y salda tu karma sirviendo para liberar a la vida, especialmente sirviendo a las personas más allegadas a ti. Recita tus decretos a la llama violeta con la debida diligencia y dedicación, y con el tiempo, saldarás ese karma y nunca tendrás que volver a tratar con esa situación o persona. A menos que, por supuesto, hagas más karma negativo con esa persona o a menos que las cosas hayan mejorado tanto al equilibrar el karma y resolver tus problemas psicológicos, que ahora te das cuenta de que vale la pena mantener esa relación.


Sí, es importante que aceptes las tareas que Dios te encomienda con el fin de que equilibres tu karma. También es importante que no adquieras un falso sentido de responsabilidad que te haga quedarte en una situación después de haber saldado el karma y trascendido la asociación. Éstas son unas cuantas ideas para saldar el karma que te separa de tu llama gemela.


La Arcangélina Caridad


La Arcangélina Caridad es la llama gemela del Arcángel Chamuel. Ella ha trabajado durante siglos para ayudar a los hijos de la Tierra a saldar su karma por medio del servicio a los demás. Ella instruyó a la Maestra Ascendida Nada, un gran ser espiritual, en su última encarnación en la Tierra.


La Maestra Nada era la hija más pequeña de una gran familia donde todos los hijos tenían dones excepcionales. La Arcangélina Caridad se le apareció durante su infancia y le enseñó a atraer el amor de Dios a su corazón e irradiarlo al reino de la naturaleza para bendecir a toda la vida. La Arcangélina Caridad también le enseñó a Nada a expandir su llama trina para que contribuyera a acelerar los chakras de sus hermanos y hermanas. Nada apoyó a sus hermanos mientras ellos lograban ser figuras reconocidas en sus respectivas profesiones. Su trabajo espiritual interior era cuidar la llama del altar del corazón de sus hermanos mientras ellos usaban sus energías y talentos para realizar grandes contribuciones a la cultura de la época.


Según todas las apariencias, Nada no había logrado mucho en el sentido mundano de la palabra. Pero ella nos ha explicado que recibió su alegría y su recompensa eterna al cuidar los corazones de su familia para que sus hermanos pudieran triunfar y al saber que su servicio había sido esencial para la victoria de sus hermanos. En verdad, Nada logró su ascensión al final de esa vida; una vida entregada al amor y al servicio abnegado, pues ella había sacrificado una carrera propia que podría haber sido brillante.


Esta representación que un artista ha hecho de Nada como maestra ascendida capta el fuego de su aura y de su presencia. Puedes usarla para meditar en la gran maestría de la Llama de Amor Vivo que ella alcanzó.


Tu paquete de karma


La Maestra Nada sirve en el Consejo Kármico, compuesto de ocho seres ascendidos o cósmicos que adjudican el karma de la Tierra y de los que en ella evolucionan. Puede que hayas leído libro sobre gente que pasó por una regresión y recordó experiencias que tuvo antes de nacer. Estas personas recuerdan que un grupo de consejeros espirituales les asesoraba acerca de lo que tendrían que afrontar en la siguiente vida. Lo que recuerdan es su encuentro con los Señores del Karma, que componen el Consejo Kármico.


Cuando nacemos, venimos con un paquete de karma bueno y con otro de karma no tan bueno. El primer karma que encontramos en la vida es el que tenemos con nuestros padres. Normalmente el karma más pesado es con los padres o quizá con hermanos o hermanas, otros familiares, cónyuge o cónyuges, hijos, empleados, jefes… o todos juntos.


Los querubines protectores


Ahora me gustaría familiarizarte con el sagrado cargo de los querubines protectores. La palabra «querubín» proviene de un término acadio que significa «aquél que ora» o «aquél que intercede»; o bien de un término asirio que significa «estar cerca de». Así, querubín significa «el que está cerca», «servidores personales», «guardaespaldas» o «cortesanos». En el conocimiento rabínico y oculto, los querubines son los portadores del trono y los aurigas de Dios puesto que personifican los vientos. Su papel es proteger la santidad de Dios. Los cabalistas asociaban a los querubines con Yesod, el noveno sefirot del árbol de la vida. Según la cábala, Yesod es la «Fundación» y representa la fuerza vital procreadora del universo.


En el cristianismo, los querubines se encuentran entre las órdenes superiores de ángeles. Son los primeros ángeles mencionados en el Antiguo Testamento. Dice el Génesis que después de que Dios expulsara a Adán y Eva del Paraíso, «puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida».


En el Antiguo Testamento, los querubines llevan el trono de Dios en el Sanctasánctorum, que es el santuario interno del Templo de Jerusalén. La Biblia describe cómo el Señor mora entre los querubines. El Señor instruyó a Moisés para que al construir el tabernáculo pusiera un querubín de oro a cada lado del propiciatorio, que es la tapa del arca de la alianza. El Señor le dijo a Moisés: «Estarán [los querubines] con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio. Pondrás el propiciatorio encima del arca; y pondrás dentro del arca el testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas. Un exegeta escribe: «Según los antiguos rabinos, su nombre era Justicia y el del otro era Misericordia. Pero algunos antiguos interpretadores han dicho que aunque normalmente las caras estaban una medio enfrente de la otra, cuando reinaban la paz y la justicia, se miraban de frente y adelantándose se besaban».


En el Templo de Salomón en Jerusalén, las paredes estaban cubiertas de grabados de querubines. El libro de Ezequiel habla de la visión que éste tuvo de cuatro querubines: «Yo miré: vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en tomo, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana».


Ezequiel describió que cada querubín tenía cuatro rostros, cuatro alas y sus pies como la planta de la pezuña del buey. Dijo: «Entre los seres había algo como brasas incandescentes, con aspecto de antorchas, que se movía entre los seres; el fuego despedía un resplandor, y del fuego salían rayos».


El ángel de la guarda


«Un ángel en el cielo no es nadie especial». El mensaje que la valla quería transmitir era: «Conduce con cuidado, porque si mueres en un accidente de tráfico, nadie va a darse cuenta de que hay un ángel más en el cielo; más vale que seas un ángel en la Tierra».


Mi encuentro con el Arcángel Gabriel


Me gustaría hablar de mi primer encuentro con un ángel. Yo tenía dieciocho años de edad y estaba terminando el bachillerato en mi pueblo natal, Red Bank, en Nueva Jersey. Había salido del interior del la iglesia y me encontraba en los escalones de la puerta principal de la iglesia de la Ciencia Cristiana donde asistía a la escuela dominical, y allí, bajo la hermosa luz del sol, me encontré de frente con el Arcángel Gabriel. Fue uno de los momentos más asombrosos de mi vida. Nunca antes había experimentado algo parecido.


Con el Arcángel Gabriel allí, frente a mí, me di cuenta de que estaba completamente rodeada por su aura, una luz blanca de tremenda magnitud. Y comprendí que él me estaba transmitiendo algo que quería que yo supiera y entendiera. Las palabras fueron claras y mi respuesta a su mensaje fue: «¡Vaya, tengo que ascender en esta vida!»


Fue algo impresionante porque nadie me había enseñado que yo estuviera destinada a lograr la ascensión en esta vida. Al contrario, siempre me habían enseñado que sólo Jesús podía lograrla, que no era algo para nosotros. Pero en realidad sí lo es.


El Arcángel Gabriel es el ángel de la anunciación. Les anunció a Zacarías y a Isabel el nacimiento de Juan el Bautista. Le anunció a María que a través de ella nacería el Niño Cristo. Pero el Arcángel Gabriel también llega a ti en esta vida para anunciarte que ésta podría ser la vida en la que tienes que cumplir con tu misión, con tu razón de ser, con tu llamado en Dios. Si estás atento, le oirás. Cuando prestamos atención a los ángeles, podemos oír lo que ellos nos comunican.


Pude ver al Arcángel Gabriel porque él aceleró mi visión interna. Sentí su impresionante presencia. Todos los ángeles tienen grandes auras, pero los arcángeles están por encima de las otras órdenes de ángeles y sus auras son tan enormes que uno puede percibirlas; se siente el amor, la esperanza, la fe, el aliento, el apoyo.


Porque una de las formas que los ángeles tienen de ayudamos es transmitimos o transferimos esa luz tan grande que procede de Dios. Con frecuencia ellos están en presencia de Dios. ¿Te acuerdas de lo que dijo Gabriel cuando le anunció a Zacarías el nacimiento de Juan? «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios». De modo que los ángeles nos traen la presencia de Dios cuando nosotros no somos capaces de soportar la gran luz y el tremendo poder de estar en Su Presencia.


La esfera de su aura me rodeaba y me suspendía en un estado de conciencia que yo no poseía, que yo no podía alcanzar. Me sentí unida a Dios. Fue tranquilizador y un fortalecimiento que me sostendría durante el resto de mi vida. Supe que -durante una milésima de segundo en el tiempo y en la eternidad había experimentado la presencia de un arcángel y por medio de éste, la omnisciente Mente de Dios.


Probablemente todo esto no duró más de sesenta segundos. Estaba llena de una alegría inmensa, un gozo que me parecía iba a durar para siempre y que podía eliminar todas las aflicciones que tuviera que afrontar en esta vida. Y esa vislumbre me ha traído hasta aquí y espero que me continúe impulsando durante el resto de mi vida.


La ascensión: la meta de la vida. Lo supe entonces y lo sé ahora: la ascensión es la meta de la vida. Y por eso me alegra tanto hablar de ello y ser portavoz de Gabriel y decirte que, si así lo deseas, puedes lograr la ascensión en esta vida. Existe un sendero, una disciplina y un gran amor que puedes seguir para saldar tu karma y unirte a Dios. La ascensión no sucede automáticamente, Tenemos tareas, tenemos compromisos; tenemos un plan divino y un patrón interno que debemos seguir.


También quisiera decirte que tenemos un libro sobre este tema, Actas sobre la ascensión. El Maestro Ascendido Serapis Bey se lo dictó a Mark Prophet. Es un libro práctico sobre el sendero de la ascensión, un libro de texto elemental, pero a la vez de una gran profundidad, un libro muy avanzado. Si de verdad quieres unirte a Dios, deberías leer este libro y asimilar su contenido.


«Una multitud de legiones celestiales»


Después de esa experiencia, tuve otro encuentro con los ángeles. Esta vez estaba practicando esquí acuático en el río Navesink. Me dirigía hacia el océano en un hermoso día, cuando, de repente, trascendí mi conciencia física. Me percaté de que había entrado en otra dimensión: estaba en medio del cielo azul y de las nubes y veía a los ángeles de Dios. Me sentí transportada y mi alma y mi pulso se aceleraron.


Ahora sabía lo que significaba la frase bíblica «una multitud de legiones celestiales». Pude ver almas de muchos siglos de antigüedad que se regocijaban conmigo porque en esta época muchos -y en este muchos te incluyo a ti- íbamos a tener la oportunidad de unimos a Dios. Vi y reconocí a amigos, hermanos y hermanas, compañeros espirituales, muchos de ellos a punto de nacer. Vi que no estaba sola en mi búsqueda, que cohortes de luz de eras pasadas se unían a mí y me animaban a continuar. N o tuve miedo. Y comprendí el significado de la frase «estar entre dos mundos».


Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.


Yo dije: « ¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho».


y me dijo Yahveh: «No digas: Soy un muchacho, pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás».


Jeremías 1:5-7


Éste fue el mensaje del ángel del Señor encomendándole una misión a Jeremías. Y éstas eran las palabras que resonaban en mi corazón en aquel momento. Así que me dije: «Esperaré a que el Señor me dé a conocer los detalles de mi llamada».


Mensajeros de Dios


Me gustaría que continuáramos explorando juntos cómo entrar en contacto todos los días con los ángeles, porque verdaderamente ellos son nuestros guías, guardianes y amigos. Antes de empezar a hablar de cómo conocer a tu ángel custodio, quiero darte alguna información general sobre los ángeles.


El término ángel proviene del latín angelus, que significa «mensajero». Todos los ángeles que llegan hasta nosotros lo hacen en calidad de mensajeros, ya sea con un mensaje de amor, de alegría, de paz, de instrucción, de advertencia o de protección. Los ángeles tienen una misión, algo que contarte; así que tienes que escuchar. Tienes que reflexionar y meditar, quedarte un momento en silencio para poder definir qué es lo que te traen los ángeles.


Cuidadores celestiales


Permíteme que comience a contestar a algunas de esas preguntas leyendo del Nuevo Testamento, del primer capítulo de Hebreos, uno de mis pasajes bíblicos favoritos.


Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado.


En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mí Hijo?


Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: y adórenle todos los ángeles de Dios. Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego.


Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh, Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de su realeza, cetro de equidad.


Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh, Dios!, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros.


Y también: Tú, al comienzo, ¡oh, Señor!, pusiste los cimientos de la tierra, y obras de tu mano son los cielos.


Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán; como un manto los enrollarás, como un vestido, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.


Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies?


¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?


Así que vemos que Dios, «que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego», creó a los ángeles antes de creamos a nosotros. Los ángeles fueron los primeros seres que Dios creó. ¿Por qué? Lo hizo porque sabía que nosotros íbamos a necesitar alguien que nos cuidara, guardianes celestiales.


Dios creó a los ángeles para que nos cuidaran. Lo planificó para que ellos ya existieran cuando nosotros fuéramos creados, cuando llegara el momento de crear a sus hijos e hijas. Sí, Dios formó a los ángeles a partir de Su propio Espíritu de fuego. Los creó como extensiones de Su presencia para que, por medio de Su séquito de ángeles, Él pudiera morar cerca de nosotros. ¿No es ésta una maravillosa forma de pensar en Dios, pensar que se coloca a nuestro lado por medio de los ángeles?


«¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?», nos dice el autor de Hebreos. Y, sin embargo, Dios no puso el gobierno del mundo en manos de Sus ángeles sino del Hijo de Dios. ¿Qué es lo que nos encontramos? Que los ángeles fueron creados primero, y luego el Hijo de Dios. Los ángeles tenían que servir al Hijo. Y Dios le reservó a su Hijo, el Cristo vivo, el gobierno del universo.


Considera a todos los ángeles que se te acerquen, desde el más grande hasta el más pequeño, como un receptáculo, un repositorio de un don o gracia especial que Dios mismo te envía. Y siempre está marcado con la palabra «personal», dedicado a ti y sólo a ti. Cuando le abres el corazón y la vida a un ángel, has de estar preparado para ser llenado con una esencia sagrada proveniente de Dios, formulada específicamente para ti.

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