lunes, 20 de febrero de 2012

UNIENDO EL FUEGO BLANCO DE LA MADRE DIVINA CON EL FUEGO DORADO DEL PADRE CREADOR EN NUESTRO CORAZÓN.


Cambien y vivan como seres divinos en forma física. Cambien los medios, vivan en su corazón, amen, disuelvan los pensamientos de miedo y las críticas. Permítanse la creatividad. Ustedes están aquí, para llevar el mundo fuera de la oscuridad, entonces no pueden tener pensamientos negativos ni auto-críticos. Deben parar de criticarse. Esto es muy dañino para ustedes. Ustedes tienen pensamientos creativos. Denme a mí esos pensamientos auto-críticos. Madre Divina Cósmica.





En nuestro corazón está Dios, Nuestro corazón es un jardín que jamás se marchita. La Madre Divina nos está enseñando a ver con el corazón, a escuchar con el corazón, a pensar y sentir con el corazón, a amar más por decirlo de alguna manera. Vivir desde el corazón; nos vuelve más sensibles a las necesidades de los otros seres vivos, nos ayuda a ser nosotros mismos, nos fortalece la auto-estima. Como en este centro energético esta; la chispa divina, el cristo interno, las llamas unidas del Padre y de la Madre, la llama triple y la sabiduría del yo superior, contamos con recursos poderosos para no caer en el miedo, para construir relaciones sanas y nutritivas con nuestras almas afines y en la Verdad.

La Madre Divina envía constantemente el fluido de vida a todo lo que el Padre crea. El rayo de la Madre Divina nace en el chacra de la base del alma (el alma es femenina). Este fuego blanco brillante de polaridad femenina, se eleva en espiral ascendente hasta el chacra del corazón donde atrae como un magneto al rayo dorado del Padre Divino de polaridad masculina y se funden en un solo fuego para seguir su recorrido ascendente hasta los chakras superiores; que son portales para comunicarnos con nuestro yo superior y nuestro espíritu (el espíritu es masculino)..

Meditando con las llamas blanca y dorada del Dios Padre Madre todo lo que es; nos estamos purificando, sanando y alineando con la Fuente Infinita; para estar en balance y sincronía con el Universo, y con la Madre Tierra.

Esta meditación hay que hacerla experiencialmente, ya que estamos trabajando en un nivel más profundo donde una transformación de conciencia está ocurriendo..Le pedimos a nuestra alma que nos de la vibración de la Madre Divina, le pedimos a la Madre que nos permita entrar en su círculo sagrado y tener una clara comunicación con ella en nuestro corazón y visualizamos el espiral de luz blanca entrando por todos nuestros chacra principales.

La llama de la Madre puede despertarse; invocando el ser divino de nuestra alma gemela o de nuestros compañeros de alma (todas las almas que compartimos la misma monada). También podemos invocar la amada presencia de alguna de nuestras llamas gemelas (todas las almas con las que compartimos la misma naturaleza crística).

Con esta meditación del rayo blanco dorado; comprendemos mejor lo que tenemos que hacer,la memoria del cuerpo etérico sale a la superficie, entonces transmutamos los recuerdos dolorosos y las fluctuaciones del presente con el rayo violeta, y se los enviamos de vuelta a la Madre Divina. 


Los que estamos unidos a la Madre Divina desde el corazón, sentimos su protección diariamente. Ella nos ha dicho que siempre estamos protegidos bajo sus alas. Los que nos comunicamos con la Madre Divina; estamos sanando nuestra psicología;con las enseñanzas de la Madre, con su guía divina.Siguiendo sus pasos desde cerca; estamos tejiendo la túnica para nuestra ascensión.

Es importante sentir este fuego sagrado en nuestro corazón, donde el alma y el espíritu se unen, y pedirle a nuestro cristo interno que con la luz de Cristo nos ayude a aumentar estas llamas en nuestro ser para convertirnos en seres íntegros

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