lunes, 18 de marzo de 2013

MENSAJE SOBRE EL AMOR - HERMANO K





Yo soy HERMANO K. Hermanos y Hermanas en humanidad, instalémonos, juntos, en nuestra Presencia y en la Alegría.

Las palabras, las frases, y los pensamientos que les voy a transmitir, desde luego no son una novedad, sino más bien, una puesta en evidencia, más intensa, más Vibrante, de lo que significa: Ser Amor. Yo emplearé, en una disposición particular, las palabras que les fueron ya definidas

perfectamente, por otros o por mí mismo. El objetivo reconocido

no es que aprendan más lo que sea, sino más bien, compartir, entre

nosotros, un momento de Gracia, y de Eternidad, yo lo espero.

Vamos a abordar estas simples dos palabras juntas, que son: Ser Amor.

Ser Amor es la resultante de elementos que yo les he dado. Ser Amor,

es la desaparición de toda creencia, la instalación en la Transparencia,

en la Simplicidad, más allá de la dualidad y más allá de la Unidad,

más allá de toda identidad y de toda persona.

Ser Amor, es lo que nosotros Somos, todos, sin excepción. La diferencia simplemente está ligada, justamente, a las creencias, y a las distancias,

que pueden haber estado colocadas por la ilusión del camino, por la

ilusión de tener algo. Cuando llega el momento donde se trascienden,

en ustedes, y desaparecen, todas las ilusiones, todas las creencias,

todas las voluntades, todas las gestiones, cuando el sentido de una persona desparece, cuando el sentido mismo de la existencia desaparece, entonces,

el Amor aparece. Y en ese momento, Ser Amor se vuelve la única Realidad,

la única Verdad tangible.
Ser Amor, es encontrar la Morada de Paz Suprema, desprovisto de toda

creencia y de toda aprensión. Ser Amor es un abrasamiento de cada una de las células, de cada parcela de la Conciencia, conduciendo más allá de todo conocido, y sobre todo, más allá de la Conciencia.

Ser Amor, es realizar que no hay nada más, sino apariencias de juegos

de roles. Ser Amor está más allá de todo estado que puede ser definido, aunque, desde luego, las palabras pueden ser juntadas, y aportar su propia semántica, su propio sentido, y su propia significación. Es (como se lo

han dicho las Estrellas, y algunas de ellas) desaparecer, para ser

plenamente Presente, plenamente Lúcido.



Ser Amor, es renunciar a lo efímero, Trascenderlo. Es encontrar lo que nunca ha sido perdido, de otro modo que a través de juegos de roles y de identidades. Ser Amor, es no poner más distancia, entre las existencias (aparentemente separadas), entre las personas, entre los objetos.



Ser Amor, es trascender la sensación, el sentido, y la percepción. Es estar plenamente Presente, plenamente Tranquilo. Momento, donde desaparece

todo sentido del “yo” y todo sentido del Sí, todo sentido de lo uno, y todo sentido del otro. Entonces, el corazón del Corazón, centro del Centro, es la

única Verdad. Es el momento donde la Transparencia es tal, que la realidad del Amor es la evidencia más lograda. Es el momento donde el movimiento cesa.



Ser Amor, es redescubrir, más allá de toda definición y de toda voluntad,

lo que nosotros Somos. Más allá de la abolición de toda distancia,

en ese estado de Abandono, se descubre lo que era inaparente.

Desaparecer al “yo” y desaparecer al Sí, desaparecer al mundo,

es aparecer, pero completo y entero.


Ser Amor, es no tener más barreras, no estar más condicionado, por ninguna  palabra, por ninguna mirada, por ningún pasado, por ninguna circunstancia. Es volverse lo que Es: el Camino, la Verdad, y la Vida. El Alfa y el Omega. Resurrección de la Alegría sin fin.

Ser Amor, es ser alimentado por el Amor, es ver su sed apagada, por la Eternidad. Ser Amor pone fin a toda duda, a toda pregunta y a toda respuesta, instalando la Evidencia como la naturaleza propia de lo que Somos.

Ser Amor es la Gracia del estado de Gracia. Es Ver claro, más allá de toda visión, de toda apariencia, de todo juicio, y de toda idea.

 

Ser Libre de toda cadena y de toda idea preconcebida, Libre de todo razonamiento. Ser Amor es ser Libre de todo futuro. Ser Amor, es estar Aquí y Ahora, en totalidad, en Eternidad. Ser Amor está, desde luego, más allá de querer el Amor. Ser Amor está más allá de dar el Amor. Es percibir y Ver, más allá de los ojos, más allá de la forma, y más allá de lo informe.


Es instalarse en lo que ha sido siempre instalado. Es no percibir más la menor distancia, la menor diferencia entre tú y yo, más allá de la identidad, más allá de la forma y más allá de la Conciencia. Ser Amor es la bendición de la Gracia, sin cesar renovada, independientemente de toda condición y de toda restricción. Es apropiarse de lo imperceptible, para darlo a la Verdad. Es una Alegría sin objeto, que no le importa alguna circunstancia.

Ser Amor es el Amor de Ser, de Ser más allá de todo ser, de toda densidad.

Es lo Último, que no precede y no sigue ninguna búsqueda, porque el Camino no es un camino, igual que no es un estado, sino una forma de permanencia y de inmanencia, donde no existe ningún intersticio para la menor justificación.

Es el instante donde se borra todo efímero y toda suposición.

Ser Amor es una desaparición, una Disolución ardiente de los efímeros

de la vida, con el fin de que no quede más que la palabra Vida.

Ser Amor, es el Fuego del Bautismo, junto al Fuego de la Resurrección.

Agua del Cielo. Oda a la Vida. Ser Amor, es Resucitar a su Verdad, no aquella de la persona, sino la del Amor.

Ser el Amor, es el “sí” perpetuo al Amor, cuyo Vehículo es la Luz, sin sombra portada, sin esquina y sin rincón. Ser Amor, es el momento donde el Silencio se vuelve más hablante que las palabras, y más intenso que las frases.

Ser Amor, es recobrar la Vista sin los ojos, en la Claridad y la Transparencia,

y la Profundidad de la Unidad.



Ser Amor, es aceptar el Amor, darse a sí mismo, en el Abandono del Sí y el Abandono al Amor. Es vivir la Vida, sin muerte y sin ilusión. Ser Amor, es no jugar más, a las apariencias, a los apegos. Ser Amor, es darse, con el fin de que el Amor se vuelva Don, que no llama a ninguna voluntad,
pues es espontáneo. Es imitar, sin copiar, al que ha sido el Alfa y el Omega, inscrito en la intemporalidad, muy por encima de toda historia y de todo relato.



Es escribir, sobre este mundo como en todo mundo, la Música de las Esferas, disponiéndose para la Libertad del Amor, sin coacción, sin freno, sin límite. Es escuchar el testigo del Amor, que es Canto. Ser Amor, es no depender más de ninguna circunstancia, y de ningún estado, ya que la Gracia llena todo. Es el momento donde se rinde toda arma, porque todo combate es vano. Es hacer

la Voluntad de la Luz, que es Inteligencia y Esperanza. Es acoger la Providencia, acoger la Alegría, como todo sufrimiento, porque ningún sufrimiento puede durar, más allá de lo efímero.



Llevándoles estas palabras, me aporto a ustedes, y abro lo que ustedes me  han abierto: el corazón del Corazón. Y ahí, juntos, unidos y Uno, en nuestra Presencia, en nuestro don, realizamos lo Insondable.



Ser Amor, está ahí, seguidamente, en nuestra escucha, en nuestra recepción mutua. Y es así que yo me uno, en ustedes, y a ustedes, en el Camino, la Verdad y la Vida. Entonces, juntos, yo digo: Vivamos. Entonces, a cada uno de llamarme, y de Vivir.



En el espacio de mi Silencio, yo los acojo, en vuestras palabras como en vuestros silencios, en el mismo Camino, la misma Verdad y la misma Vida.  Yo me callo.



… Compartiendo el Don de la Gracia…
HERMANO K, en ustedes, y con ustedes. Bendigo nuestro encuentro. Quedemos Tranquilos y Humildes, para Vivir. … Compartiendo el Don de la Gracia… Yo bendigo nuestro Amor. Yo saludo en ustedes lo que no puede desaparecer. Les es posible, en el Alineamiento por venir, de nombrarme y de llamarme, porque yo voy a nombrarlos y a llamarlos.



HERMANO K les dice hasta enseguida. Hasta pronto.

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