jueves, 23 de noviembre de 2017

MAITREYA – UN NUEVO ESPÍRITU DE ESPERANZA ESTÁ ENTRANDO EN LA TIERRA
















   Mis queridos amigos, queda poco tiempo hasta que veáis Mi rostro. Cuando llegue ese momento, tomaré vuestras manos en las mías y os conduciré hasta Aquel a Quien juntos servimos. Mi Manifestación está completa y realizada. Yo estoy, verdaderamente, en el mundo. Pronto Me conoceréis; puede que Me sigáis y Me améis. Mi Amor fluye siempre a través de todos vosotros. Y Este Amor, que Yo tengo por toda la humanidad, me ha traído hasta aquí. Yo estoy verdaderamente feliz de estar con vosotros una vez más de esta manera, y deciros que mi trabajo en el mundo prosigue bien. Mis hermanos y hermanas, Mi Regreso al mundo es la señal de que la Nueva Era ha comenzado. En este tiempo venidero, os mostraré tales bellezas y maravillas que sobrepasan vuestra imaginación, pero que son vuestro derecho de nacimiento como hijos de Dios.












   Mis niños, Mis amigos, quizá he vuelto más rápidamente de lo que esperabais. Pero hay mucho por hacer, mucho que necesita cambiarse en el mundo. Muchos pasan hambre y mueren, muchos sufren innecesariamente. Yo vengo para cambiar todo esto; para mostraros el camino a seguir – hacia una vida más simple, más sana, más feliz – juntos. Ya no más hombre contra hombre, nación contra nación, sino que juntos, como hermanos, avanzaremos hacia la Tierra Nueva. Y aquellos que estén preparados verán el rostro del Padre.

   Aquellos que me buscan con los atributos de Mi Amado Discípulo, el Maestro Jesús, encontrarán en Mí Sus cualidades. Aquellos que Me buscan como un Instructor están más cerca de la realidad, porque eso es lo que soy. Aquellos que buscan señales las encontrarán, pero Mi método de manifestación es más sencillo. Nada os separa de Mí, y pronto muchos tomarán conciencia de ello. Yo estoy con vosotros y en vosotros. Yo busco expresar lo que soy a través de vosotros; por esto vengo. Muchos Me seguirán y Me verán como a su Guía. Mi propósito es entrar en la vida de todos los hombres y, a través de ellos, cambiar esa vida.

Yo soy el Extraño en la Puerta.
Yo soy Aquel que llama.
Yo soy Aquel que no se irá.

Yo soy vuestro Amigo.
Yo soy vuestra Esperanza.
Yo soy vuestro Escudo.
Yo soy vuestro Amor.
Yo soy Todo en Todo.

   Llevadme en vuestro interior, y dejadme trabajar a través de vosotros. Haced de Mí una parte de vosotros mismos, y mostradme al mundo. Dejad que Me manifieste a través de vosotros, y conoced a Dios. A causa del mal empleo de su divino libre albedrío, el hombre ha puesto su futuro, y el de todos los reinos de la naturaleza, en peligro. Hoy día muchos están empezando a darse cuenta de esto y están dando los pasos que pueden para evitar la catástrofe. Esto es bueno. Pero no todos los hombres ven el peligro creciente que enfrenta la humanidad. El tiempo es realmente corto para la reconstrucción de nuestro mundo en líneas más acordes al verdadero papel y propósito del hombre. Mi labor es mostraros el camino, delinear sólo las posibilidades, porque el Nuevo Mundo debe ser forjado por el hombre mismo.

   Hay una nueva voz que se hace escuchar entre las naciones: La voz de la Verdad, que contiene la esperanza, la promesa del Nuevo Tiempo. Esta voz impresionará cada vez más la mente de los hombres, porque es la voz de Dios, hablando a través de los hombres. Mis Maestros están con vosotros y os mostrarán el camino; Yo mismo os guiaré. ¿Es posible que renunciéis esta orientación, esta oportunidad de elevaros y progresar? No, amigos Míos, pienso que no. Os mostraré que el camino del hombre es el camino de la fraternidad, de la estrecha cooperación, y de la confianza y servicio mutuos. Todo lo demás ha fracasado. Amigos Míos, a menos que el hombre haga esto, el hombre dejará de existir sobre la Tierra. Queda muy poco tiempo para reequilibrar la balanza de la naturaleza y del mundo. Haced que vuestra labor principal sea dar a los hombres los recursos para existir con dignidad humana. Como hijos de Dios, todos somos hermanos.

    Mi plan es revelar a los hombres que no existe para ellos más que dos senderos: Uno les conducirá inexorablemente hacia la devastación y la muerte. El otro, amigos Míos, queridos Míos, conducirá a la humanidad directamente hacia Dios; y en la Luz de Su Presencia, si están preparados, verán maravillas y glorias increíbles. Mi labor es señalar el camino, llevaros fuera de la discordia hacia ese estado bendito de Armonía y Amor que os otorgará ese sueño.   Si, como en Mi corazón sé que haréis, os decidís por Dios, Yo os conduciré hacia Él;  y juntos colocaremos delante de él nuestra vida de servicio a Él y al mundo. Mucha de Mi gente, ya, así lo hacen. Uníos a este grupo de verdaderos servidores del mundo.

   Estoy entre amigos, vuestros hermanos me conocen y me aman, y por ellos hablaré. Cuando me veáis sabréis por qué he venido, ya que Me dirigiré a vosotros en estos términos: “Salvad a Mis pequeños. Alimentad a vuestros hermanos. Recordad que la humanidad es Una, hijos del Único Padre. Ceded, con toda confianza, los bienes de la Tierra a todos aquellos que están en necesidad. Haced esto ahora y salvad al mundo.” De esta manera hablaré; así será Mi Llamada; y cuando la humanidad haya aceptado esta Ley, me declararé a Mí Mismo. Muchos ahora saben que esto es verdad, que desean compartir, que desean la fraternidad, pero sin embargo no actúan. Nada ocurre por sí mismo. El hombre debe actuar y realizar su voluntad. Hoy, esa voluntad es la Voluntad, también, de Dios. Por tanto, el resultado está asegurado.

   Haced que vuestro acto de servicio sea salvar a los que mueren de hambre en el mundo y ayudad a Mi Plan. Mi Ejército está desplegado, en posición; la Luz de la Verdad brilla en sus ojos y a Mi Llamada, actuará. Veos a vosotros mismos como a uno de esa Compañía de Luz y estad seguros que Mi Amor actuará a través de vosotros. Sed vosotros mismos uno de esta gozosa Compañía y estad seguros de Mi fuerza. Aceptad el reto que este servicio presenta y realizaros en esta vida. Mi Misión acaba de comenzar pero ya las ruedas están girando, el proyecto de la Verdad desciende y Mi Luz brilla en los corazones de los hombres.

   Muchas veces me habéis oído decir que Mi Venida significa cambio.
Específicamente, el mayor cambio se producirá en el corazón y en la mente de los hombres, porque Mi Regreso entre vosotros es una señal de que los hombres están preparados para recibir nueva vida. Esa Nueva Vida para los hombres Yo la traigo en abundancia. En todos los planos esta Vida fluirá, llegando a los corazones, las almas y los cuerpos de los hombres, acercándoles al Origen de la Vida Misma. Mi labor será canalizar esas Aguas de la Vida a través de vosotros. Yo soy el Portador de Agua. Yo soy el Cántaro de la Verdad. Esa Verdad Yo os revelaré y os elevaré hasta vuestra verdadera naturaleza. Yo soy el Río. Por Mí fluye la nueva corriente de Vida dada por Dios, y  yo os la concederé.  Caminaremos juntos por Mi Jardín, sentiremos el perfume de Mis Flores, y conoceremos la alegría de la proximidad a Dios.

   Mi Promesa se cumplirá. Llevaré ante Aquel que Resplandece, a todos aquellos que puedan seguirme hacia la Luz Superior, y así veréis el rostro de Dios. Amigos míos, Dios está más cerca de vosotros de lo que podéis imaginar. Dios es vosotros mismos. Dios está dentro de vosotros y alrededor vuestro. Así será. Por tanto apresuraos en seguirme, en alcanzar las cumbres desde donde se pueden ver las glorias de Dios, la Tierra Bendita del Amor, el Río de la Verdad. Dejadme llevaros conmigo hacia esa hermosa tierra y mostraros las maravillas de vuestra herencia.

   Una nueva Ley desciende. La nueva Verdad se hace conocida al hombre. La Ley es Amor. La Verdad, amigos míos, es la Fraternidad. Mi Misión es asegurar que esa Ley y esa Verdad se manifiesten. Esto Yo os lo prometo y así será.    Mi Misión es doble: Liberaros de la esclavitud de las limitaciones que os habéis impuesto, y llevaros conmigo de regreso a Dios. Os mostraré que mediante la justa distribución de los múltiples recursos de la Tierra, todos los hombres pueden disfrutar de la generosidad de Dios. Os mostraré, también, que el Sendero hacia Dios es verdaderamente sencillo, que vuestra Chispa Divina se manifestará a través de Mí.

   Quitaré de vuestros ojos la venda de la ignorancia. Arrojaré de esta Tierra para siempre la maldición del odio, el pecado de la separación. Dejadme llevaros conmigo, amigos Míos, de regreso a vuestro Origen, a la cuna de vuestro Ser, y liberar en vosotros vuestra Divinidad. No olvidéis, hermanos Míos, que sois Uno, que el Padre de Todo os ha creado a Su divina imagen, que a través de vosotros brilla la misma bendita luz de Amor y Verdad.

 Todos deberían saber que el futuro de todos los hombres, por medio de Mi Presencia, es verdaderamente radiante. Una nueva y saludable Fraternidad florecerá entre los hombres, y la Justicia de Dios se encontrará revestida con la Gloria de Dios. Yo vengo para enseñaros esto. Yo vengo para mostraros el camino.

Yo encarno el Plan de Dios.
Yo soy el Benefactor.
Yo llego a los hombres a través del Amor.
Yo enseño a los hombres a través de la Ley.
Yo envío Bendiciones al mundo.
Yo engendro Esperanza.
La Ciudad del Amor será construida a través  de mí. Liberad en vuestro interior Aquello que sois eternamente, y convertíos en Dioses.

Yo estoy entre vosotros ahora.
Yo veo vuestros sueños de Confianza y Amor.
Yo siento vuestra aspiración y esperanzas.
Yo las llevo a Mi corazón y las realizaré por vosotros.

Yo soy vuestro Mentor.
Yo soy vuestro deseo más elevado.
Yo soy vuestra luz más diáfana.
Yo soy el amor de vuestro corazón.

Yo os llevaré hacia esa Tierra Bendita que Yo llamo Amor.
Yo os mostraré a Dios morando allí, y evocaré en vosotros esa divinidad.

Manteneos firmes en vuestra Verdad.
Manteneos firmes en vuestra Luz.
Manteneos firmes, amigos Míos, hermanos Míos, en vuestro Amor.
Manifestad ese Amor y seguidme.

   Mi Enseñanza es sencilla: La Justicia,  el Compartir y  el Amor. Para manifestar su divinidad, el hombre debe abrazar estos tres. Un deseo de mejora, como quiera que se exprese. Todo lo que es inútil en nuestras estructuras debe desaparecer. Hay muchas de ellas que no son dignas del hombre ahora. El hombre es un Dios emergente y por tanto necesita la formación de modos de vida que permitirán a este Dios florecer. Mi plan y Mi deber es revelaros un nuevo camino, un camino a seguir que permitirá a lo divino en el hombre resplandecer. Por tanto hablo con gravedad, amigos y hermanos Míos. Escuchad bien Mis palabras. El hombre debe cambiar o morir: no hay otro camino. Cuando comprendáis esto aceptaréis alegremente Mi Causa, y demostraréis que para el hombre existe un futuro bañado en Luz. Por Mi Presencia, la Ley del Compartir se manifestará. Por Mi Presencia, el hombre crecerá hasta Dios. Por Mi Presencia y la de Mis Hermanos, la Tierra Nueva del Amor será conocida. Aceptad, amigos Míos, esta simple Ley en vuestros corazones. Manifestad el Amor a través del Compartir, y cambiad el mundo. Cread a vuestro alrededor la atmósfera de paz y alegría, y conmigo haced nuevas todas las cosas.

   Mi Venida presagia cambios; y asimismo, dolor por la pérdida de las viejas estructuras. Pero, amigos Míos, las viejas botellas deberán romperse – el vino nuevo merece algo mejor. Amigos Míos, hermanos Míos, estoy cerca de vosotros ahora. Percibo encima y alrededor de vosotros vuestra aspiración de Amor y Alegría.
Sé que esto está muy extendido en la humanidad; esto hace posible Mi Regreso. Dejadme desvelaros vuestra divina herencia. Dejadme mostraros las maravillas de Dios que aún os esperan. Permitidme tomaros simplemente de la mano y llevaros al Bosque del Amor, al Claro de la Paz, al Río de la Verdad.

  Tomad Mi mano, amigos Míos, y sabed que esto es vuestro, ahora. Por muchas razones Yo estoy aquí. Muchas son las demandas por Mi Amor, Mi Voluntad, pero, sobre todo, para mostraros de nuevo que el propósito del hombre es servir tanto a Dios como al hombre Yo estoy aquí. Cuando comprendáis esto, entraréis en un campo de actividad que espera a todos aquellos que quieren venir conmigo.
Confiad en Mí, amigos Míos; confiad que como vuestro Hermano Mayor, Yo conozco el camino, porque ese Camino, amigos Míos, ha sido recorrido por Todos Aquellos que vosotros llamáis Maestro. El Camino hacia Dios, hermanos Míos, es a través del Servicio y el Amor. Yo os colocaré ante ese sencillo Sendero y os invitaré a tomarlo.

   Mis queridos amigos, mirad a vuestro alrededor los acontecimientos del mundo y preguntaros: “¿No es esto extraño? ¿Cómo obtendremos esta nueva luz?” Si sois fieles a vuestra Luz interior, comprenderéis que Mi Presencia evoca este cambio. Así, sabréis que Yo estoy aquí. Así podréis compartir la carga de la preparación para Mi Emerger y así podréis conocer la alegría del Servicio. Tomad sobre vosotros mismos, amigos Míos, una parte de esta carga; hacedla vuestra; consagraos a dar a conocer Mi Presencia a vuestros hermanos cercanos y lejanos. De esta manera, podréis servirme y servirles. Liberad el Dios que mora dentro de vosotros. Llevad a vuestros corazones, amigos Míos, este mensaje de Esperanza; divulgadlo entre vuestros hermanos y decidles que Maitreya ha vuelto, que el Señor del Amor está aquí. Decidles esto, amigos míos, y conoced la felicidad de servir a la Verdad. Mi necesidad de discípulos que comprendan los peligros de este momento es grande. Necesito, también, a aquellos que sienten mi Presencia para dar a conocer esta Promesa a sus hermanos. Todos los que comparten la esperanza de que la humanidad deba vivir junta y en paz trabajan por Mí. La Paz, el Compartir y la Justicia son primordiales para Mi Enseñanza. En donde la Luz de estas Verdades brilla Yo dirijo Mi mirada, y a través del canal de esa Luz envío Mi Amor. Así Yo trabajo. Así a través de vosotros cambio el mundo.

   Amigos Míos, os necesito de otras maneras: Necesito vuestra capacidad de Alegría, para despertar este aspecto divino en el corazón de todos los hombres, para mostrarles que delante de la humanidad se extiende el sendero luminoso de la Verdad, el Sendero directo al Origen. El Amor y la Alegría manifestados os conducirán allí más deprisa. Mostrar a los hombres que el mundo es Uno; que los hombres son hermanos; que la Ley del Amor y la Justicia debe ponerse en práctica si la humanidad quiere sobrevivir. Decid esto a vuestros hermanos, amigos Míos, y preparadles por Mí. Despertad en sus corazones la disposición a compartir, y encended su lámpara. Cread una atmósfera de amor y alegría y allanad Mi camino. Manifestad el Amor que Yo os envío, demostrad los Dioses que sois, y dar paso a un tiempo nuevo y mejor.

   Mi Corazón sufre cuando veo a tantos morir inútilmente; el hambre y la pestilencia acosan a la Tierra. Nada Me aflige tanto como esta vergüenza. El crimen de la separación debe ser arrojado de este mundo. Yo afirmo eso como Mi Propósito. Todas las formas de pensar del hombre deben revelar al Dios interior. Esta verdad, amigos Míos, está en la base del cambio.  Mi labor es mostraros el Camino hacia Dios, trazar ese Sendero sencillo, tomaros de la mano y conduciros hasta Sus divinos pies, y así completar Su Plan. Mis Maestros están con vosotros también. En número creciente Ellos estarán entre vosotros. Cuando Nos veáis sabréis que el Tiempo de Dios ha llegado, la Era de la Razón y el Amor ha comenzado, el sentido de la Vida ha sido restablecido, el principio del Amor ha sido demostrado, la Voluntad de Dios se ha cumplido. La naturaleza de Dios es amar. El propósito de Dios es servir. Dios es conocido a través del Compartir y la Justicia.    

   Indicaré el camino en la nueva dirección que el hombre, si quiere sobrevivir, debe tomar. En primer lugar, los hombres deben verse como hermanos, hijos del Único Padre. Esto es esencial si ellos desean adelantar un paso hacia la Divinidad. Creced a través del Amor y el Servicio y venid conmigo hacia vuestro Origen. Permitidme conduciros hacia allí, hermanos Míos, y presentémonos juntos ante Aquel que Resplandece y conozcamos la felicidad de la Paz de Dios.

   Mi Promesa se mantiene: Yo os revelaré la naturaleza vuestra y de Dios.
Yo os mostraré que para todos los hombres la vida es sagrada. Yo crearé entre vosotros un estanque de Amor en cuyas aguas todos podrán calmar su sed. Mi corazón hablará por vuestro corazón, Mi lengua por la vuestra. Los dirigentes y la gente responderá, y todo se hará de nuevo. Yo vengo para serviros, para vivir con vosotros y amaros, para conduciros y guiaros. No miréis más a la oscuridad.
Mis Bendiciones están con todos vosotros.


Aquellos que aman a sus hermanos son Mi gente.
Aquellos que están en el umbral del futuro son Mi elección.
Aquellos que conocen el camino son Mis alumnos.

   Mostrad al mundo, queridos Míos, lo bien que se os ha enseñado, que vosotros defendéis la Justicia y el Amor, el Compartir y la Libertad, y manifestad Mi Ley. Yo os pido que hagáis esto sabiendo que estáis aquí para este propósito. Yo Me presentaré ante vosotros como el Instructor de un nuevo camino para el hombre, como el Guía para salir del callejón sin salida, el lodo de la desconfianza y el odio. Como el Revelador de las nuevas Verdades Yo estoy entre vosotros. Como el Disipador de las antiguas brumas de la ignorancia Yo estoy aquí.

   Mi plan es mostraros que la solución para salir de vuestros problemas es escuchar una vez más la verdadera voz de Dios dentro de vuestros corazones, compartir los productos de este mundo tan abundante entre vuestros hermanos y hermanas en todas partes. Dentro de poco, surgirá un nuevo sentido de la Unidad, de pertenecer a una familia de hermanos y hermanas. Una nueva y mejor dirección moldeará las vidas de los hombres, y juntos, en creciente armonía, se tomarán los pasos que asegurarán su progreso. Una creciente realización del destino y propósito del hombre le llevará hacia adelante e iluminará su sendero.

   El momento por tanto es único, como lo es  también,  la Presencia entre vosotros del Príncipe de la Paz, el Heraldo del Nuevo Amanecer, y de un número creciente de Sus Discípulos. Bajo Nuestra sabia orientación el hombre llegará a reconocer su verdadera estatura y a cumplir su destino. Cuando un hombre comparte crece. Hasta ahora se ha prestado poca atención a esta simple verdad. Para muchos, el compartir les resulta natural, como algo normal. Para otros, sin embargo, el concepto es ajeno y cargado de sospecha y dolor. Para estas personas, lo que es suyo es suyo, casi por derecho divino, mientras que el compartir es extraño y absurdo. ¿Cómo puede entonces el mundo caminar en la dirección de compartir y la redistribución, requisitos previos para la paz mundial?

   El cambio llegará cuando los hombres se reconozcan a sí mismos como almas que son partes de la única Alma de Dios Padre Madre, y lleguen a comprender la identidad de cada uno con los demás; cuando los  comprendan que el compartir es el orden natural, que el egoísmo y la codicia son desviaciones de la norma, cuando se considere al compartir como una oportunidad de crecer, entonces los hombres acogerán el compartir como el fin de sus penas y su separación. Ya no es seguro que el planeta pueda mantener la vida indefinidamente, sumido a su despiadada explotación por parte del hombre.

   La aniquilación nuclear es una constante amenaza, mientras que la competencia económica y el desorden financiero presentan problemas que afligen la vida diaria de incontables millones. Cuando se compartan los bienes del mundo de forma más equitativa, la mitad de los problemas del hombre desaparecerán de la noche a la mañana. Ya hay señales de que muchos se dan cuenta de esto, y la llamada para compartir está aumentando en todas partes. Los sabios prevén la necesidad de compartir como la única base de una paz duradera, y los héroes de la juventud prestan, también, su voz popular. Muchos esperan el amanecer de una Nueva Era con esperanza y anticipación, conscientes de la oportunidad de servir y crecer. Saben que no están solos sino rodeados por otros que comparten su visión y asimismo anhelan la fraternidad y la paz.

   Históricamente, no existe precedente para la actual situación y condiciones en la Tierra. Nunca antes han coexistido tantas almas en el planeta. Rara vez, o nunca, las divisiones entre los grupos han sido tan dolorosas y profundas. Nunca el hombre ha controlado fuerzas semejantes de destrucción como las que actualmente se encuentran a su disposición, dándole el poder de destruir la vida en cada reino. Cuando semejante destrucción amenaza, el hombre debe recapacitar e idear nuevas formas de proceder.

   De todas las posibles formas todavía queda una que no se ha probado. A lo largo de su historia una respuesta sencilla ha eludido la comprensión del hombre. El principio del Compartir es el único que responderá a las necesidades del hombre y resolverá sus muchos problemas, pues es fundamental al Plan de Dios Mismo. Sin compartir, el hombre niega su divinidad y almacena para sí mismo todas sus futuras aflicciones. Sin compartir, reina el caos atroz y deniega al hombre la Justicia que es suya por derecho. Sólo el compartir proporciona la oportunidad de establecer el Plan de Dios de Fraternidad y de eliminar del mundo para siempre el pecado de la separación. ¿Cómo, sin el compartir, podría seguir el hombre? ¿Cómo, sin el compartir, podría esperar sobrevivir? Tan grandes son los peligros del actual desequilibrio entre las naciones que la suerte por sí sola no bastaría para salir adelante. Una mortífera enfermedad – la separación y la codicia – prevalece sobre la tierra, y requiere drásticas medidas para efectuar una cura. La sencilla cura está al alcance de la mano a pesar del caos exterior. La prolongada prueba de la humanidad casi ha llegado a su fin. Desplegada contra las fuerzas que todavía mantienen al hombre en la esclavitud, la Jerarquía de Luz vuelve sobre Sus pasos y se mantiene unida bajo la bandera de la Verdad.

    ¿Por qué, con alimentos suficientes y de más para todos, todavía millones tristemente mueren de hambre y traen deshonra a la divinidad del hombre? Pronto, los acontecimientos forzarán a los hombres a replantearse el propósito de sus vidas y reconocer su herencia común.

   Sabemos, también, que el hombre, desde su propio libre albedrío, debe escoger el sendero hacia  la fraternidad y el amor, la justicia y el compartir. Nosotros respondemos a la necesidad del hombre. Nos esforzamos para enseñar y servir. El hombre mismo debe actuar y comprobar su divinidad en el crisol de la experiencia. Las señales están ahí para que todos las vean: las señales del nuevo tiempo, cuando no habrá más hambre. Que la Luz, el Amor y el Poder Divinos del Santísimo Dios se manifiesten ahora en vuestros corazones y en vuestras mentes. Que esta manifestación os lleve hasta el seno del Dios Eterno. Sabed que Mi Amor está siempre con vosotros. Sabed que Mi Escudo os protege. Sabed que Mi Voluntad os sostiene. Cristo está aquí, amigos Míos. El Avatar ha venido.

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