viernes, 11 de marzo de 2011

LA UNIVERSALIDAD DE LA LEY ESPIRITUAL DEL MENTALISMO POR SUSANAH

Se ha de tener presente que para que una creación mental, cumpla la función de materializarse en el plano físico, hay que cargarla de energía y de sentimientos elevados; para que cobre vida.

La concentración  consiste en enfocar una corriente de energía de cualquier tipo particular en el plano físico, donde puede conver­tirse en un centro magnético y atraer hacia sí, los puntos de luz similares, los tipos de ideas si­milares, los vacíos necesarios para la creación, e incluso las corrientes de energía que no poseen la fuerza necesaria como para tener vida propia, ni hacer un impacto sufi­cientemente fuerte sobre la conciencia humana.

Los sentidos espirituales de la telepatía, la clarividencia y la clariaudiencia; pueden ser activados en nosotros por nuestros guías espirituales. En la unión está la fuerza. Ésta es una ley que rige la comunicación espiritual. El poder de comunicación se halla en la naturaleza misma de la propia sustancia; reside potencialmente en el éter, y el significado se encontrará en la palabra omni­potencia.

El intercambio entre muchas mentes produce una unidad de pensamientos suficientemente poderosa como para ser re­conocida por el cerebro. Tenemos aquí una ley que rige la actividad subjetiva y otra que rige la manifestación objetiva.

Cuando cada miembro del grupo puede actuar en la conciencia mental, sin el entorpecimiento del cerebro o de la naturaleza emocional, descubrirá la universalidad del principio mental, el cual constituye la primera expresión exo­térica de la conciencia del alma. Luego penetrará en el mundo de las ideas, llegando a ser consciente de ellas por medio de la parte sensitiva y receptora de la mente. Entonces buscará a quienes, respondan al mismo tipo de ideas y reaccionen simultáneamente al mismo impulso mental. Al unirse a ellos descubre que está en comunicación con ellos.

La comprensión de la primera ley produce su efecto en la mente o cuerpo mental; la comprensión de la segunda produce resultados en una estación receptora inferior, el cerebro, lo cual es posible mediante el fortalecimiento de la reacción mental del hombre por la reacción mental de otros, similarmente receptivos. Se observará que este proceso de comunicación, regido por ambas leyes, siempre ha actuado  en el plano físico.

Este proceso debe ser ahora desarrollado constantemente por el grupo de servidores del mundo que emerge, y es, en potencia, el Salvador del mundo. Sólo quienes conocen algo de lo que significa concentración y meditación, y pueden mantener la mente firme en la luz, serán capaces de comprender ese intercambio de ener­gías dirigidas por la mente, que tiene un punto de expresión en la mente de algún pensador inspirado y otro en la mente del atento servidor mundial, que trata de sintonizarse con esos proce­sos mentales que contienen la clave para la salvación final del mundo.

La energía que dirige el pensamiento tiene su origen en un Pensador que puede penetrar en la Mente divina, debido a que ha trascendido sus limitaciones humanas; el receptor dirigido por el pensamiento es el hombre que ha ali­neado su cerebro, su mente y su alma.

El mentalismo está relacionado con la omnipresencia, basada en el hecho de que los cuerpos etéricos de todas las formas constitu­yen el cuerpo etérico del mundo, hace posible la omniciencia. La humanidad evolucionada, los místicos y conoce­dores, son cada vez más conscientes de que la mente dirige el proceso evolutivo. Cuando esta conciencia sea cultivada y la mente individual establezca conscientemente contacto con la mente de Dios, tendremos el constante desarrollo de la omniciencia. Ésta es la descripción del verdadero sentido del intercambio telepático, pues describe el crecimiento de esa oli­garquía de almas selectas que oportunamente regirán al mundo, las cuales serán seleccionadas para gobernar y reconocidas por las masas como capacitadas para desempeñar tan alto cargo, gracias a la coordinación que han establecido entre:

1. La mente universal.

2. Su mente individual iluminada por la conciencia del alma.

3. El cerebro, reaccionando a la mente individual.

4. El grupo de aquellos cuyas mentes y cerebros están simi­larmente sintonizados y relacionados telepáticamente, pueden materializar una creación mental en el plano físico más rápidamente.

Referente a los estudiantes, se presu­me que sus mentes, están sintonizadas con el yo superior y con el alma, y también alineados en tal forma, que el alma, las mentes y e1 cerebro se han coordinado, comenzando ya a actuar como una unidad. Ahora viene la tarea en que se ha de aprender a responder al grupo y tratar de ponerse en contacto con esas mentes que están energetizadas por corrientes de pensamientos similares, lo cual debe cultivarse.

LA LEY ESPIRITUAL DE INVOCACIÓN-EVOCACIÓN DEL ANTAKARANA.;

Según esta ciencia, cada vez que invocamos o llamamos a nuestro Yo Superior o mente superior para materializar algo que necesitamos tener, lo hacemos desde nuestra mente inferior y recibimos respuesta o evocación desde los planos superiores.


Invocación y evocación es la consideración de que todo en el Universo no son sino energías cambiantes y en permanente movimientos que actúan unas sobre otras produciendo constantemente nuevos cambios, creaciones, destrucciones, llamados o invocaciones, respuestas o evocaciones.


La Mente Universal funciona sin esfuerzo, con armonía y amor. No debemos poner resistencia al ritmo natural de las cosas ni tratar de forzar los resultados. Invocación-evocación es uno de los principios espirituales utilizados para construir nuestro propio camino iluminado o puente espiritual llamado antakarana. Éste es un proceso que lleva tiempo para obtener éxito. El primer tramo lo creamos desde abajo hacia arriba y el segundo se proyecta desde arriba hacia abajo. A fin de materializarlo debemos seguir los siguientes pasos:


-Mantener la mente en la luz. - Mantener el punto de tensión que está en la mitad del puente lo más elevadamente posible. - Consciencia del contacto con el alma. -Mantener en la mente en forma detallada la construcción del puente. No perder de vista el objetivo, que es relacionarnos con nuestro Yo Superior.


La superior Entidad creadora en la cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, nos mantiene constantemente con Vida y nos brinda una oportunidad tras otra durante edades, esperando el día de la resurrección. Cada uno y todos debemos resurgir oportunamente a la Vida después de haber deambulado enfocados en la forma, cumpliendo la parábola del Hijo Pródigo. Nunca somos olvidados, por el contrario eternamente somos protegidos y ayudados en el trabajo evolutivo que debemos realizar; ocurre así especialmente en la difícil etapa del desarrollo de la autoconciencia. Es importante tener todo esto presente, lo cual originará en nosotros un estado de elevación o verdadera Fe que ayudará a que el primer tenue hilo de luz del antakarana sea tendido y esté apto para que por él descienda la Voluntad en el momento en que la necesitamos para pronunciar las palabras de poder que nos ayudan a completar el antakarana.


Estas palabras son: Rayo 1 Afirmo la realidad. Rayo 2 Veo la máxima luz. Rayo 3 Soy el propósito mismo. Rayo 4 Dos se fusionan en uno. Rayo 5 Tres mentes se unen. Rayo 6 Lo superior controla. Rayo 7 Lo superior y lo inferior se unen.


Un tenue hilo debe estar tendido y lo estará oportunamente, cuando estemos preparados para la Proyección del puente, uniendo sucesivamente a cada uno de los átomos permanentes -y por lo tanto a los seis- que con la monada constituyen los siete pilares del puente.


ANTA = Fin, extremo, límite. KARANA=Medio para hacer algo.


Antakarana es un puente de luz para llegar al extremo más alejado de nuestro Yo Superior. Es un puente que nosotros mismos construimos con nuestras visualizaciones, desde siete percepciones distintas para unir la razón y el amor puro. Desde el pilar inferior, uniendo todas sus mentes, el humano encarnado construye con energía de tres, el tramo inferior; este esfuerzo hacia arriba, es la invocación, con lo que se evoca la construcción del tramo superior, que se produce de arriba hacia abajo, también con energía de tres. En el pilar central, Manas (mentes), se unen con lo que el antakarana se completa.


Cuando está terminado, los pilares son siete y los tramos seis; no obstante desde otro punto de vista estos pilares son ocho, lo cual incorpora al Cristo.

LA LEY ESPIRITUAL DE LA GRACIA POR LOS MAESTROS ASCENDIDOS.

El Karma está conectada directamente con el Principio de causa y efecto, y trata con asuntos no terminados a nivel energético.


Siguen involucrados en el karma aquellos que todavía viven según las directrices del ego y no por la guía del espíritu. La Personalidad es un instrumento del Yo Divino en la Tierra por lo tanto tiene que obedecer, no mandar. La Personalidad comete muchos errores y desaciertos a través de sus cinco sentidos y a debido a la efluvio en la densidad que envuelve a la persona. El Yo Divino puede guiarnos con su discernimiento y sabiduría si se lo permitimos.Todos tenemos derecho a ser felices y Dios no permite que nos arrebaten lo que por derecho nos pertenece. Esta ley aplicada a las bendiciones y abundancia que se nos provee. Los efectos visibles de nuestros buenos actos se nos compensan por ejemplo con regalos, dinero, amistad, etc.


Nada pasa por coincidencia o fuera de las Leyes Universales y de la causalidad. Cada acción tiene una reacción o consecuencia, dicho en otra palabra: “cosechamos lo que sembramos.”


Los Maestros Ascendidos y sus estudiantes a saben de esta ley y se sitúan a sí mismos por encima de la Rueda Kármica, en un plano más alto de causalidad, evitando caer en la trampa del drama de las incorrectas relaciones humanas, buscando de esta manera la fusión con las distintas relaciones de alma y el principio de la voluntad más elevada que es el que busca el bienestar para todos.


La ley de la reencarnación viene a cumplir la Ley de Karma y a limpiar su energía de manera que las lecciones puedan aprenderse y el individuo no repetirá los pasados errores y se mueva hacia delante en la espiral espiritual de la ascensión. Finalmente ustedes ascenderán y serán libres de la Rueda Kármica y si retornan a la Tierra solamente será en servicio a la humanidad.


Hay una dispensación para los habitantes de la Tierra en este proceso ascensional del planeta Tierra a la quinta dimensión. Cualquier karma que no sea completado será borrado, sólo para aquellos individuos que ascenderán, aquellos quienes no lo harán tendrán que continuar en otro planeta ya preparado para ellos en donde tendrán la oportunidad de continuar la dualidad y pagar su deuda kármica. Como pueden ver, las Leyes pueden ser cambiadas por Decreto Divino. Nada puede parar a la Voluntad del Dios Padre-Madre, ni aún Sus propias leyes que colocaron allí originalmente para un propósito específico.


Con la Llama Violeta y por la Ley de la Gracia. Actualmente el karma humano puede ser transmutado. La verdadera causa del sufrimiento, es producto de la reacción condicionada de la mente.
 
¿Cuál es la relación de la meditación con la liberación? Gautama el Buda dijo: “Cualquier sufrimiento que surja, tiene una reacción por causa. Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento”. Entre las herramientas que enseñó a sus contemporáneos para detener la reacción y alcanzar la liberación, se encuentra una sencilla y poderosa técnica para desarrollar la capacidad de contemplar las cosas tal como son. Esta técnica se conoce como meditación Vipassana que significa “visión cabal” y consiste en trabajar erosionando poco a poco las respuestas condicionadas hasta liberar totalmente a la mente. Para practicar Vipassana sólo hay que observar con atención y ecuanimidad las sensaciones en todo el cuerpo. Estas sensaciones se experimentan debido a la infinita variedad de combinaciones de las cualidades básicas de la materia; masa, cohesión, temperatura y movimiento, que presentan las partículas subatómicas llamadas kalapas. Cuando se adquiere la capacidad de observar sin identificarse con lo observado, cualquier sensación sin reaccionar ante ella, la mente empieza automáticamente a penetrar más allá de la realidad aparente del dolor hasta alcanzar su naturaleza sutil que no consiste más que en vibraciones que surgen y desaparecen a cada instante. Así es como se adquiere la conciencia de que todo tiene un tiempo de duración determinado pasado el cual se termina y surge algo nuevo. A esta única constante que es el cambio, se le llama anicha, impermanencia. Cuando finalmente se experimenta la realidad sutil, la conciencia del anicha permite vivenciar la inutilidad del apego y se alcanza la liberación del sufrimiento. Entre las consecuencias de practicar esta técnica de meditación se encuentran la relajación mental y la eliminación de viejos sankharas acumulados. Al observar objetiva y desapasionadamente cualquier sensación corporal, mientras no haya ninguna reacción, no se crea ningún sankhara nuevo y cualquier sankhara viejo que se experimente en forma de sensación, desaparece. Al momento siguiente otro sankhara del pasado surge en forma de sensación y si no hay reacción, éste también desaparece. De esta forma, mientras se observa con atención todo lo que ocurre manteniendo la ecuanimidad, se permite que las reacciones acumuladas alcancen una tras otra la superficie de la mente manifestándose como sensaciones que van siendo gradualmente erradicadas. Como consecuencia de aprender a observar las sensaciones sin reaccionar ante ellas, la mente se reprograma a sí misma permitiéndose actuar con plena conciencia en lugar de reaccionar automáticamente frente a los acontecimientos. Es por ello que todo el esfuerzo se basa en aprender a no reaccionar, a no producir un nuevo sankhara cuando aparece la sensación y comienza la sensación de agrado o desagrado. Si hay conciencia en ese momento efímero y se detiene la reacción, uno se limita a observar la sensación, ésta no se intensifica hasta transformarse en deseo o aversión y no se convierte en una emoción intensa que termina por dominar a la mente conciente, sino que simplemente desaparece. Aunque al principio esta conciencia se logra sólo por unos breves instantes, esos momentos son muy poderosos porque ponen en marcha un proceso inverso, el de la purificación. Y así poco a poco, con la práctica, los segundos se convierten en minutos y los minutos en horas hasta que finalmente queda erradicado el viejo hábito de reaccionar y la mente permanece siempre en paz. Ésta es una forma efectiva en que puede detenerse el sufrimiento. Cualquier sufrimiento que surja, tiene una reacción por causa. Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento.


Mediante el consenso, los yo-espirituales han decidido que ya es suficiente el aprendizaje del karma. A medida que el planeta se ha encarrillado por la vía rápida hacia la ascensión, debemos concluirlo prontamente. No se pueden crear más desequilibrios kármicos y los que aún queden pueden o bien borrarse o acabarse de ejecutar, a discreción de ustedes mismos. Es posible que ustedes sean testigos de un notable incremento de violencia dentro de los próximos años a medida que ustedes se sacudan de los desequilibrios remanentes. Ustedes podrán ver ahora porqué su yo-espíritu ha mantenido a su yo-ego en la oscuridad. Ustedes se lo causaron deliberadamente, para darse a sí mismos la experiencia y la oportunidad de comprender sus verdaderas naturalezas, a partir de todas las pistas que había alrededor, para comprender la verdadera naturaleza de los demás y para ver a la Fuente, en todas las cosas. Para ayudarlos en este proceso y para acelerar las cosas, ustedes y la conciencia planetaria han colectivamente solicitado que la Gracia de los Elohim traiga su energía a la Tierra. Esta energía les permite sacudir de sus campos esta vieja energía y romper cualquier viejo acuerdo kármico que tengan con otras encarnaciones, con las suyas propias o con otros yo-espirituales, a lo largo del tiempo.


La energía de la Gracia borra todos los karmas.


"Soy un maestro de la expresión divina. Reconozco que siento _____________ y que ello ya no me sirve en mi sendero hacia la Luz. Con la ayuda de la fuerza de la Gracia, libero esa energía; que retorne al universo, para el bien más elevado y sea transmutada en la forma más elevada de Luz".

LA LEY ESPIRITUAL DE LA PURIFICACION POR SERAPIS BAY

La Gran Ley Eterna, es que todo individuo debe purificar sus pro­pias creaciones por su propia apli­cación y el empleo de la Llama Violeta Consumidora. Habiendo creado sus imperfecciones y limi­taciones, debe purificarlas hasta que su ser y su mundo manifiesten la perfección. Entonces será libre porque a través de la purificación se incrementa su cuerpo de luz.

Cada uno de ustedes es multidimensional posee un número de cuerpos. Ustedes están bien familiarizados con uno de ellos, el cuerpo físico, pero mucho menos con el cuerpo emocional, con el mental y con el espiritual. Todos estos cuerpos están compuestos de energía, pero esa energía no pertenece al espectro electromagnético con el cual están familiarizados, como la luz, las ondas de radio o los rayos x. Hablo de la energía que subyace, que se encuentra detrás, de esta energía que te es familiar; y detrás de lo que llamas la materia. No puede ser detectada por los instrumentos científicos porque esos instrumentos también están hechos de materia y ningún instrumento puede detectar frecuencias más elevadas que aquellas de las cuales está hecho.

El resultado obtenido en sus pensamientos, en su ser y en su mundo por aquél que emplee la Llama Violeta Consumidora, es la purificación de la sustancia y de la energía de todos sus cuerpos, mental, sentimental y físico. La Llama Violeta frena los torbellinos de acción vibratoria en el cuerpo de los sentimientos, disuelve las impurezas en la carne y consume las formas pensamiento falso en el cuerpo mental. Así, el ser humano establece el hábito de pensar, sen­tir y hablar constructivamente. La Llama Violeta multiplica las vibra­ciones de los pensamientos y del cuerpo físico. Entonces, las co­rrientes de Luz y de Energía que provienen de la Presencia pueden fluir en perfecto equilibrio trayen­do el bienestar a los sentimientos, lo que es absolutamente indispen­sable si se quiere que la salud sea manifestada y mantenida en el cuerpo.