martes, 12 de junio de 2018

MEDITAMOS CON LA MADRE DIVINA EL 13 DE JUNIO HORA 7 P-M IOWA


MEDITAMOS CON LA MADRE DIVINA EL 13 DE JUNIO HORA 7 P-M IOWA - EL 16 LE PEDIMOS QUE NOS AYUDE A SANAR LOS PROBLEMAS CON NUESTROS FAMILIARES
 
 
 


ENTENDIENDO MEJOR A MOISES CON LA AYUDA DEL MAESTRO HILARIÓN

. UNA HISTORIA DISTINTA SOBRE MOISES YA QUE TODO LO QUE ÉL ESCRIBIÓ FUE TERGIVERSADO

   El Génesis en su origen, era un admirable relato acerca de la creación de este sistema solar y sus planetas, provenientes de una gran nebulosa. Hablaba de la aparición de la Tierra, sus etapas de condensación, enfriamiento y el nacimiento de diversas formas de vida hasta la llegada del Reino Humano. Nada había allí de Adán y Eva, la serpiente, el Paraíso Terrenal y el pecado. Lo escrito por Moisés en un papiro, vino de una visión que él tuvo acerca de la formación de una gran nebulosa que girando en espiral, fue soltando luminosas ramas de energía radiante, las cuales se iban condensando en los planetas, que quedaban distantes unos de otros. Dos se destacaban: Venus y la Tierra, como hermanos mayor y menor que se daban la mano. Escribió ese relato posteriormente a la salida de Egipto, esa gran marcha por el desierto con 150 personas, dirigida por Moisés que querían liberarse de la esclavitud. Cuando ya estaban establecidas en la Ciudad de Alá, la población aumentó a 700.000, y después de ser conducidos por Josué porque Moisés estaba muy viejo, llegaron a ser 200.000 hasta llegar a Palestina después de 40 años.  La gente iba abandonando a Moisés cuando salió de Egipto con el pueblo de Israel en una caravana que duró 3 meses, conocía muy bien las posibilidades del desierto. Sabía que los cactus contenían agua y que tras las piedras húmedas había filtraciones de agua. Él instruía al pueblo en el Templo de Om, comía codornices y aves silvestres del Mar Rojo. Los soldados del Faraón que los perseguían, se ahogaron porque subió la marea. La Tierra Prometida era América. Moisés quería que su pueblo pasara desapercibido y no se relacionara con Egipto. Moisés comprendió que el pueblo necesitaba formas sencillas de culto y escribió el Levítico. El libro Números, era un registro de los integrantes de las familias y tribus que iban en el Éxodo.

 

. LOS DIEZ MANDAMIENTOS

   Sobre el relato de los Diez Mandamientos que (el Maestro Sananda) Moisés recibió en el Monte Sinaí, a los que él llamó la Ley, hemos de decir que no eran diez sino trece; pero el número quedó después reducido. Moisés quería elevar el nivel espiritual de los israelitas. En su subida al Sinaí, él estaba en un campamento con tres carpas y al atardecer recibió de Dios los Mandamientos o las Tablas de la Ley de fino mármol que se partieron porque Moisés las llevaba en su pecho y tropezó con un tronco..

 

   Lo de los Diez Mandamientos, no es realmente como lo cuentan. El Quinto Mandamiento decía: ”Amarás al prójimo como a ti mismo”; pero en lugar de estas palabras pusieron no matar. Esto se refiere no sólo a los seres humanos sino a toda forma de vida, pues todo ser viviente es esencia misma de Dios. Juan se lo preguntó al Maestro: ¿No matar incluso a las plantas? – También son seres vivos, expresión de la Divinidad – le respondió el Mesías. Es mejor utilizar lo que ellas y los animales producen para el consumo; pero hay que respetar la vida en donde quiera que esté, en cualquier forma tenga. Existía la esclavitud y los esclavos eran torturados y asesinados por sus dueños.  Moisés escribió en lugar de no matar: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

 

   El Segundo Mandamiento: “Yo Soy la Verdad que debe de prevalecer ante cualquier mentira y falsedad”. La Iglesia suprimió eso y colocó en su lugar: ”No tomará su santo nombre en vano”.

 

    El Tercer que se refiere a las fiestas, lo inventaron. El cuarto de honrar a tu padre y madre (aunque sean malas personas) decía: ”Hay que saber valorar el amor del Padre y la Madre Dios en los padres físicos de la Tierra que los representan”.

 

   Tal como Moisés recibió la Ley, no está ahora, pues fue suprimido el contenido espiritual para dejar lo común y corriente; no fornicar, no robar, no mentir, no matar o recibirás severos castigos (un mamotreto para dirigir la vida de todo israelita por entonces.)