sábado, 15 de septiembre de 2018

SANACIÓN DEL CORAZÓN CON LA MADRE DIVINA EL 22 DE SEPTIEMBRE


 
 
 
   La curación espiritual se basa en la premisa de que la enfermedad es una apariencia, no es real, no está en Dios porque Dios es un ser perfecto y vive donde no hay lugar para la enfermedad o cualquier tipo de limitación física. Sin embargo, sufrimos la enfermedad, y a veces, por mucho tiempo,  la tenemos en la conciencia y no la dejamos ir, no entendemos qué es lo que la enfermedad tiene que enseñarnos que la causa o no tenemos los medios para curarnos. En estos casos, hay que recordad que contamos con la Sanación Divina. La Madre María nos ha dicho que no tenemos que resignarnos a vivir con un cuerpo enfermo porque hay muchos ángeles sanadores que están dispuestos a ayudarnos.  Cuando el Maestro Jesús dijo:”¿Quieres curarte? Levántate, abandona tu cama y camina”, quiso decirnos que Dios nos va a sanar sólo si colaboramos con el Padre o la Madre en nuestra curación y  recuperación, entonces Dios va a tratar de curarnos esa enfermedad que realmente nos limita en nuestra evolución espiritual y en nuestra vida en la Tierra. 
 


   Dios no puede evitar que nos enfermemos, pero si consideramos que somos una manifestación individualizada de Dios, no nos vamos a enfermar tan fácilmente porque Dios es un Principio Sanador, pero si somos Dios; no podemos hacer lo que Dios no haría. A veces, nos cuesta demasiado obedecer a Dios y hacer lo que nos pide. 
 
 
   Dios es un principio sanador porque cuando toca nuestra alma nos curamos de mucha energía negativa que estaba guardada por todas partes de nuestro ser. Nadie se va a sentir sano y satisfecho hasta que no logre su comunión interior con Dios.



 

   El ser humano logra la armonía y se hace más fuerte e inmune a las enfermedades, sólo cuando encuentra a Dios y está en comunión con Dios, porque entonces la persona encuentra una nueva conciencia, una conciencia multidimensional con la que puede vivir en otras dimensiones y tener experiencias sanadoras, una conciencia con la que puede expandirse hasta alcanzar a su Yo Real, pues como la Madre Divina nos lo ha enseñado; SOMOS SERES DIVINOS Y NO DEBEMOS ACEPTAR NADA QUE ESTÉ POR DEBAJO DE ESO. NO DEBEMOS DECIR, OH SÍ, YO QUISIERA ESTO O AQUELLO Y NO HACER NADA, DEBEMOS TOMAR EL TORO POR LOS CUERNOS, COMO DICE LA GRAN MADRE. Y ES VERDAD QUE VIVIMOS EN PAÍSES QUE ESTÁN TAN MAL QUE NI CON LA ACCIÓN Y LA PERSEVERANCIA SE LOGRA NADA, SÓLO CON LA VOLUNTAD Y EL AMOR POR UNO MISMO.

    Hay algo muy fuerte dentro de nosotros, que al principio es sólo una emoción, un sentimiento vago, un anhelo, pero, cuando se convierte en una experiencia; se vuelve una necesidad, y es la necesidad de vivir con Dios para encontrar el amor, la sanación, la paz, los momentos de felicidad, el poder interior, la voluntad, la sabiduría, la estabilidad, el equilibrio y la ayuda divina que tantas veces nosotros necesitamos.
 


   El ser humano es un sanador en potencia, pero por su devoción y amor a Dios, puede llegar a ser un instrumento para que Dios sane. Los seres ascendidos son sanadores. Como hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos todas las cualidades, atributos y poderes de Dios. Nuestra alma es un pedazo de Dios y una eterna viajera en el camino infinito de regreso a Dios. Así que se podría decir que Dios es nuestro destino ¿No es hermoso?

 
   Dios además de crear, tiene que mantener saludable todo lo que crea, y no hay ninguna parte de la Creación por más terrible que sea, donde Dios no esté. Por eso Dios nos ha dicho, cuando tengas a un enemigo que te esté haciendo daño, visualízame en esa persona.

 
   Dios tiene sus individualidades y es importante conocer las formas de Dios. El Maestro Jesús nos ha dicho que  es ambicioso querer comunicarnos directamente con Dios, pero que es posible porque somos Uno con Dios. Escuchar la voz de Dios, puede llevarnos varios años, pidiéndole que nos hable: “Por favor Dios, dime algo, haz algo que me confirme que estás conmigo”. Una vez que hayamos oído la pequeña voz, esta seguirá llegando con frecuencia, hasta que un día, inesperadamente, se hará muy real. Este será un momento trascendente en nuestra vida porque se abrirá aún más, todo lo espiritual que hay en nosotros.

 
   La manera de contactar a Dios, debe ser directa y natural, sin intermediarios ni rituales ni ceremonias. Así nos lo enseñó Jesús. Puede ser a través de la Divina Presencia Yo Soy o en la meditación con el corazón que nos ha enseñado la Madre Divina. Hablar con Dios requiere de práctica, ya que hay mucha interferencia, tal vez sea porque el Infinito es la medida de Dios quien es un Padre Madre amistoso, podemos contarle cualquier cosa aunque no podamos escucharle, pero siempre podremos sentir lo que Dios intenta decirnos.


 
   Dios es el Infinito del que siempre nos habla la Madre Divina, el Infinito al que tenemos que dejar entrar. Es nuestro Padre y nuestra Madre, y esta Verdad se revela por sí misma en nuestro corazón, y en nuestra vida cuando Dios intenta satisfacer nuestras necesidades como lo haría un padre o una madre con sus hijos que todavía no son adultos. Cuando Dios nos pide que dejemos ir algo que nos está haciendo daño, debemos de hacerle caso por es por nuestro bien.

 
   Básicamente Dios es Amor, Poder y Sabiduría, y nos lo revela en las tres llamas de nuestro corazón, pero Dios no es nuestro sirviente como lo creen algunas personas religiosas que siempre le piden y le piden, y no dejan de pedirle. Son personas que hacen buenas obras no para ayudar a otras almas sino porque erradamente creen que así Dios las va a ayudar aún más. Si algo nos falta a nosotros o a nuestros hijos, porque hemos sido víctimas de alguna injusticia, y se lo pedimos a Dios; de seguro Dios nos lo dará porque para Dios es muy importante la Justicia Divina, pero Dios no permite que lo utilicen, el único regalo que tiene para darnos,  es el regalo de sí mismo como Padre  y Madre, también sabe escucharnos, aconsejarnos, apoyarnos  y hacernos sentir que no estamos solos.

 
   Todo lo que Dios crea, ha sido creado para servir a su principal propósito, que es la evolución de las almas. Dios es el Principio Creador de todos sus universos y nosotros tenemos que cooperar con Dios, haciendo servicios particulares, y cuando nos llega el momento, en el que nos damos cuenta de que somos parte de Dios, y nos volvemos más creativos,  se disuelven las ataduras materiales, los miedos inconscientes, se siente la unión con el Cristo Interno, se reconoce el Yo Superior con nuestra conciencia expandida y contemplamos a nuestro ser divino que nos impulsa continuamente a lograr la Ascensión para poder tener el cuerpo inmortal que nos permitirá ser mucho más Dios.  Con Amor y Luz, Susannah